En terapia muchas veces se trabaja la intolerancia a la frustración. Desde Serene Psicología trabajamos tanto con niños como adolescentes y adultos. Todas las persona puede presentarse este problema.

La frustración.

La frustración es una emoción normal y adaptativa que siente cualquier persona cuando ve que sus deseos han sido truncados. Por ejemplo, si tienes muchas ganas de ir al teatro este fin de semana y cuando vas a comprar las entradas te quedas sin sitio, es normal que sientas frustración.

Esta emoción puede manifestarse en forma de ira, ansiedad, tristeza o la combinación de varias emociones al mismo tiempo.

Al ser una emoción normal, todas las personas la sentimos. Pero no todas la manifestamos ni nos relacionamos con la frustración de la misma manera. Hay personas que, bien por su temperamento o por su gestión emocional, son capaces de sentir y aceptar esta emoción como válida. Permitiéndose vivirla como algo desagradable, pero sin grandes manifestaciones de la misma. Sin embargo, hay otras personas (de cualquier edad) que pueden verse atrapados por esta emoción, teniendo problemas para gestionarla. Estas personas suelen ser personas con intolerancia a la frustración.

La intolerancia a la frustración

Cuando eras un niño, es normal que sintieras esta emoción de manera intensa. A lo largo de los años seguramente fuiste aprendiendo a relacionarte con ella de distintas maneras. Dependiendo de lo que has vivido, de tu temperamento y tu aprendizaje emocional puedes haber desarrollado distintas formas de responder a esta emoción.

  1. Una manera es aceptarla y vivirla. Sintiendo malestar a nivel corporal y quizá un tiempo de rumiaciones y pensamientos intrusivos respecto a tu deseo no cumplido. Sin embargo, entiendes que esto es normal y transitorio. Se trata de una reacción adaptativa de tu cuerpo y tus emociones a lo sucedido.
  2. Otra forma de responder a esta emoción es mediante el enfado. Es muy propia en los niños. Cuando le quitas o no le dejas hacer algo que quería, un niño suele enfadarse. Como padres, la misión es enseñar a tus hijos a entender lo que les está ocurriendo. Como adulto, puede ocurrirte que un imprevisto o un deseo truncado te haga estar enfadado durante mucho tiempo. Considerando que incluso más de lo que corresponde para la situación vivida.
  3. Puede ocurrirte que sientas una tristeza intensa. Con constantes pensamientos acerca del deseo frustrado. Sensación de desmotivación y no querer continuar con ese proyecto o con ningún otro.
  4. Otra forma es tratar de hacer como si nada. Decir cosas como “estas cosas pasan”, “la vida es así” o «podría ser peor«. Frases de este estilo quitan importancia a la emoción y a la sensación de frustración. Puede ser entonces que tiendas a ponerte manos a la obra con el siguiente deseo o proyecto que tienes en mente. Sin darle espacio a sentir aquello que te hace sufrir.

Estas son las reacciones emocionales más habituales. Cualquiera de ella puede ser normal y sana, siempre y cuando no ocurran de manera muy intensa. En la primera estaríamos ante un caso en el que la frustración es reconocida y aceptada como válida. Las dos siguientes formas, la frustración se convierte en otras emociones que te permiten entender la importancia que tenía para ti este deseo. La diferencia es que el enfado tiende a alejar a las personas del entorno y la tristeza las acerca.

La última estrategia de afrontamiento es la evitación. Puede ser muy funcional y útil ante cosas que sean “pequeñas” para ti, pero disfuncionales cuando el deseo truncado era algo grande e importante en tu vida.

Cómo superar la intolerancia a la frustración.

La frustración no es agradable, tampoco lo son las demás emociones que vienen derivadas de situaciones frustrantes. Sin embargo, es pasajera y temporal, aunque también muy necesaria.

El primer paso para aprender a tolerar la frustración es entender que no vas a poder conseguir todo lo que quieres y deseas. El mundo no gira en torno a tus deseos, por ello no podrás conseguir todo lo que te propongas.

Es importante que hagas una distinción entre necesidades y deseos. Las necesidades hacen referencia a cosas básicas tanto a nivel físico como emocional de lo que necesita una persona (comida, agua, seguridad, atención, etc.); los deseos hacen referencia a aquellas cosas que te gustaría que ocurriesen o fuesen de una determinada manera. Cuando las necesidades no están cubiertas, se pone en riesgo la supervivencia del individuo. Cuando los deseos no se cubren, la persona no corre ningún riesgo.

También existen algunas estrategias que puedes entrenar si eres una persona con intolerancia a la frustración.

  • Date un tiempo: no tomes ninguna decisión de continuar, abandonar o modificar algunos aspectos desde la intensidad emocional. Cuando tomamos una decisión desde emociones intensas, pueden ser impulsivas y te puedes arrepentir. Así que date tiempo y toma decisiones cuando te sientas en calma.
  • Piensa alternativas: cuando estés en calma, haz una lista de alternativas. Pueden ser otros proyectos que te hagan ilusión o nuevas formas de enfrentarte a lo que ha truncado tu deseo original. En un inicio pueden salir alternativas que no te convenzan tanto como la inicial, por eso es importante hacer una lluvia de ideas y valorar con calma cuál de las opciones propuestas es más válida.
  • Compártelo: comparte lo ocurrido con personas que te apoyen y comprendan. Piensa en esas personas que son capaces de validar tus emociones. Es un momento muy desagradable, pero hacerlo acompañado por gente importante para ti facilita las cosas. Contar las cosas muchas veces también puede ayudar a que el cerebro integre lo ocurrido con las emociones que te genera dicha situación.
  • Ten en cuenta los tonos grises: aunque te sientas mal y veas todo negro, existen una serie de matices que seguramente estés omitiendo. Cuando algo va mal, hay que analizar qué podemos cambiar para conseguir lo que quieres. Si tienes en cuenta también las cosas que han ido bien seguramente sientas más motivación para volver a intentarlo. ¡Nada cambia si nada cambia!

Recuerda que la frustración es normal y temporal. Sin embargo, hay emociones con las que como humanos no nos relacionamos del todo bien. Te invito a contactarnos si tienes alguna duda al respecto.