“Quiero aprender a gestionar mis emociones”

Con esta frase comienzan muchas de las terapias que hacemos en Serene Psicología.

Gestionar mis emociones.

Gestionar las emociones tiene que ver con aprender a comprender y atender las emociones de manera correcta.

Comencemos por donde empiezan las sesiones orientadas a esto: aprender sobre la realidad de las emociones.

Hay muchos mitos acerca de las emociones, como el hecho de gestionar las emociones es no sentirse nunca mal. A pesar de que la realidad es que gestionar emociones implica aceptar el malestar.

¿Qué son las emociones?

Las emociones son una estrategia de supervivencia frente al medio. Tanto animales como bebés nacen con unas emociones básicas (ira, tristeza, alegría, sorpresa, asco y miedo). A pesar de que muchas de ellas son desagradables, todas contribuye a la supervivencia del individuo y, por tanto, de la especie.

El hecho de que estas emociones no solo no hayan desaparecido con la evolución, sino que se han desarrollado más, indica que tienen una utilidad para ti y para mí.

¿Cuál es la utilidad de las emociones?

Ayudarnos. Así de simple, sí.

La utilidad que tienen cada una de las emociones es avisarnos de algo que puede ser importante para nosotros. Muchas veces ocurre que no sabes qué estás sintiendo, simplemente saber que te encuentras mal. En tal caso, la emoción no podrá ayudarte porque cada emoción tiene una función concreta. Por ejemplo, los celos te avisan que hay un vínculo que es importante para ti que podría estar en riesgo ante la presencia de otra persona.

¡OJO! El hecho de que vengan a ayudarte no significa que siempre sean certeras. Como todo sistema, el sistema emocional alberga algunos errores y fallos (hasta las mejores máquinas los tienen). Por ello es importante entender que las emociones también pueden ser falsas alarmas.

Entonces, ¿cómo gestiono mis emociones?

Para empezar, vas a tener que mantener la mente y el cuerpo abiertos a la experiencia.

  • Apertura corporal a sentir las emociones en tu cuerpo.
  • Presta atención a dicha emoción para poder entender cuál o cuáles son las emociones predominantes.
  • Ponle nombre. Es decir, etiqueta dicha emoción.
  • Acepta que esa emoción es válida y es la que es.
  • Analiza su mensaje y a qué se debe su presencia. Quizá es una falsa alarma o puede que no lo sea.
  • A partir de ahí puedes elegir qué hacer con ello.

Estos seis pasos forman parte del Modelo de Regulación Emocional de Hervás.

Llevar este proceso a cabo es un entrenamiento, que no tienes que hacer por tu cuenta. Nosotras podemos ayudarte con esto.

¿Necesito ayuda con mi gestión emocional?

Todos podemos necesitar ayuda en algún momento, porque no existe la regulación emocional perfecta.

Aun así, vamos a centrarnos en buscar la manera de saber si necesitas ayuda al respecto o no.

Lo primero a tener en cuenta es si tu gestión emocional puede estar generando problemas que afecten a uno o más áreas de tu vida. Por ejemplo, en el trabajo puedes estar procrastinando tareas importantes ante el estrés que implica hacerlos, o en casa puedes estar de mal humor sin motivo aparente, etc.

Si algo de esto, o cualquier manifestación de que tu vaso emocional se está desbordando, te ocurre a menudo y sientes que no hay manera de cambiarlo te invito a que nos contactes.