¿Poner límites es lo que necesito?

Poner límites  se ha convertido en una de las tareas pendientes que tiene mucha gente.

Poner límites, eso que no paras de leer y escuchar en todas las redes sociales y a todo tu entorno, pero todavía no tienes muy claro ni cómo se hace ni si realmente es lo que necesitas para sentirte mejor.

¿Cómo saber si poner límites es lo que necesito?

No paras de leer y ver en redes personas hablando de poner límites.

Amigas a las que les cuentas tus problemas y siempre contestan lo mismo: «Tienes que aprender a poner límites»

Pero tú dudas de si poner límites es lo que necesitas. Porque a veces no te sientes respresentada con esos consejos y sientes que el problema puede ser otro.

No todo consiste en poner límites, porque hay conflictos que surgen porque toca aceptar límites de otra persona.

Entonces, ¿qué va antes, lo que yo quiero o lo que quiere el otro?

Es verdad que este consejo parece haberse convertido en la coletilla de mucha gente para resolver los conflictos personas, para acompañar emocionalmente a quien está pasándolo mal en relaciones con otras personas.

Si todo fuera tan sencillo como limitarse a establecer límites con otros, te aseguro que las relaciones muchas veces serían más fáciles.

Cuando sí necesitas poner límites.

En las situaciones en las que sientes que siempre estás cediendo.

Que la única forma de reducir o no tener conflicto es poniendo la otra mejilla. Si miras en general a tus relaciones, entonces reconoces un patrón de adaptarte siempre, de hacer lo que el otro quiere. Incluso reconoces que tienes muchas relaciones en las que decir que no es imposible porque se enfadan y acabas cediendo en lo que es importante para ti.

Claro que a veces hay que aprender a saber decir que no, a tener claro lo que se quiere y lo que no se quiere.

Y puede ser que te encuentres en una situación en la que esta tarea pendiente es la que necesitas ejecutar y trabajar por tu bien y el de tus relaciones personales.

Para mí la clave está en mirar en general los patrones que sigues en tus relaciones. Si lo habitual es que te adaptas, cedes y siempre dices que sí a lo importante para lo demás. Quizá sea el momento de aprender a poner límites.

¿Cuándo no es mi problema?

Tu problema no son los límites cuando el conflicto que te genera malestar tiene que ver con que hay personas que anhelan y desean cosas diferentes a las que tú quieres.

Por ejemplo, en una relación de pareja puede que haya una cosa que sea muy importante para tu pareja y tú no quieras que la haga porque te genera inseguridad u otras emociones desagradables.

¿Qué límite va antes? El tuyo o el de la otra persona…

Complejo de explicar porque en este caso las dos partes tienen motivos válidos para pedir lo que más le conviene a cada uno.

¿Por qué va a ir antes lo tuyo? ¿Por qué iba a ir antes lo suyo?

Si estas situaciones son habituales quizá no necesites aprender a poner límites sino aprender a negociar o gestionar los conflictos de otra manera.

Pide ayuda si dudas.

Si sientes que hay mucho malestar en tu vida, que necesitas hablar en bucle de algo o que los consejos que tu entorno te da no te están sirviendo, quizá necesites entender tu situación de otra manera.

Puede que necesites poner límites y tengan razón los demás. Pero también existen otros motivos o soluciones que pueden probarse para poner remedio a ese malestar intenso que sientes.

Las redes, internet, los amigos… Todos intentar dar respuesta a malestares comunes con soluciones comunes.

Pero la terapia psicológica incluye un proceso individualizado de evaluación, durante el cual se analiza lo que te ocurre y cuáles son los puntos de mejora sobre los que trabajar.

Porque no todo consiste en poner límites, no todo lo que se necesita en la vida es aprender a decir que no. A veces es cuestión de eso y otras de tolerar el malestar que generan las decisiones ajenas.

Pero como todo en psicología depende de cada uno y de las diferentes situaciones.

Si quieres iniciar tu proceso son nosotras, puedes pedir información aquí.