La vuelta de vacaciones está cada vez más cerca y empiezas a sentir esa tristeza que se llama depresión postvacacional.
Es una sensación que se parece mucho a la ansiedad que sientes en el día a día, esa ansiedad que puedes sentir los domingos antes de acostarte. Pensando en la vuelta al trabajo, a la rutina, a la velocidad del día a día que no te deja tiempo ni para pensar.
Me parece importante diferenciar lo que puede ser una depresión postvacacional normal y adaptativa, frente a un problema que va más allá.
Las emociones pueden ser una alerta en el cuerpo. A veces es la manera que tiene tu cerebro de avisarte de que hay cosas que están siendo perjudiciales para ti.
Depresión postvacacional: ¿cuándo es un problema?
Como todo en psicología depende. Yo sé que es ambiguo pero hay una parte importante de tener en cuenta la vivencia subjetiva de tus emociones y pensamientos.
La depresión postvacacional es normal. Trabajar en un aburrimiento y las vacaciones suponen una bocanada de aire fresco en una rutina que nos atrapa.
Pero hay que tener cuidado cuando la posibilidad de volver a trabajo está ocupando un espacio mental desmedido y, además, te está generando emociones intensas desagradables como ansiedad o tristeza que te impide disfrutar del día a día.

Cuando la posibilidad de volver al trabajo genera pensamientos negativos recurrentes que no te dejan disfrutar del día a día. Puede que pensar en los días que quedan de vacaciones te genere una presión en el pecho que dura todo el día o que te hace sentir una profunda tristeza. Es decir, cuando la depresión postvacacional es una sensación invasiva, intensa y que te cuesta gestionar puede que estemos ante un problema.
Lo importante no es lo que sientes en sí mismo, sino la intensidad, la duración y la capacidad que sientes que tienes para gestionarlo. Si crees que estas emociones te pasan por encima y te impiden disfrutar de otras cosas, puede que haya que replantearse algunas cosas.
¿Por qué me pasa esto?
Los motivos por los que pueden estar apareciendo esas emociones, pensamientos y sensaciones corporales pueden ser muchos.
El más habitual tiene que ver con un burnout o un estrés laboral que no estás gestionando.
Anualmente te vas de vacaciones y tomas aire. Durante los días libres parece que todo el malestar acumulado el resto del año se hace pequeño, como si no fuese tan grave y simplemente el agotamiento con el que llegaste antes del verano te hiciera verlo todo más negro de lo que es.
Y hay una parte de verdad en todo esto. Cuando llevas todo el año asumiendo responsabilidades, exigencias y temporadas de una elevada carga de trabajo puedes tener dificultades a la hora de continuar con la rutina. Por eso las vacaciones son necesarias para tomarse un descanso.
Una cosa bien distinta es la sensación de «no poder más», sentir que reempezar en el bucle de siempre se te hace muy cuesta arriba. Como si tuvieras que ponerte a escalar El Everest sin entrenamiento previo y, sobre todo, después de haber corrido una maratón.
Las vacaciones no parecen haber sido suficientes y a nivel emocional la sola idea de volver al trabajo se te hace un mundo. Esto puede deberse a la necesidad de hacer cambios a nivel laboral.
No siempre esos cambios tienen que ser cambiar de trabajo directamente, a veces esos cambios tienen que ver con hacer algunos cambios a nivel laboral.
Ha llegado el momento de analizar los motivos por los que la vuelta al trabajo te hace tanto daño a nivel psicológico. Si no puedes detectarlos solo, puedes pedir ayuda a una psicóloga del equipo y que te acompañe en la evaluación y el análisis de tu situación concreta. Puedes solicitar cita aquí.

Recuerda que las emociones aparecen por algún motivo, cuando son muy intensas tienen un mensaje importante que darnos y que seguramente estés ignorando desde hace tiempo.
Toca ser sincero con uno mismo, ponerse manos a la obra y empezar a analizar qué cambios necesitas hacer para que tu trabajo no te genere ese malestar tan intenso. Y no, no siempre la solución pasa por dejar el trabajo.A veces hacer cambios en el trabajo que ya tienes puede ser suficiente.