No sé si quiero ser madre y mi entorno me hace esta pregunta demasiado.

No sé si quiero ser madre, pero siento que tengo que tomar una decisión.

Ese momento en el que parece que tienes que tomar una decisión inminente sobre ser o no madre.

No sé si quiero ser madre, pero tengo dudas.

Las dudas son humanas.

Esto es lo primero y más importante con lo que quiero que te quedes.

Ser madre es una decisión importante, con muchos contras y muchos pros. Por eso, dudar sobre la decisión a tomar (o tomada) es humano.

No sé si eres una persona que siempre tuvo claro que quería ser madre, si siempre supiste que no lo querías o nunca te has mojado al respecto. Lo que sí que sé es que los cambios de opinión existen.

Que siempre hayas querido hacerlo de una manera no significa que ahora tengas que cumplir con esas decisiones que tomaste en otro momento vital, siendo otra persona, con otra edad o simplemente con unas condiciones de vida diferente.

La vida es cambio, es evolución e ir adaptándose a la realidad que vives. Por eso, no saber si quieres ser madre o no es natural.

Tener dudas no hace que la decisión sea menos válida que la de las mujeres que parecen tenerlo súper claro. A veces hay decisiones que cambian según cambia la vida.

Puede que tu pareja te haga replantearte esta decisión (hacia un lado o hacia el otro). Porque también es importante tener en cuenta que hay personas con las que el hecho de ser madre parece una buena idea y otras con las que no.

Dudar es humano, pero también inteligente. Porque te permite elegir en tu momento actual, aunque parezca lo contrario.

Acepta la duda como parte de la decisión. Dudar no significa que no lo quieras, solo que te da miedo.

«El reloj biológico»

Uno de los motivos que más angustia generan a la hora de tomar la decisión de ser madre o no es la edad.

Una mujer que va cumpliendo años se enfrenta a preguntas incómodas (e inapropiadas) respecto a su maternidad o su no maternidad. Sobre todo si estás en pareja estable desde hace tiempo.

Parece que es el paso a dar, el que «toca». Pero la realidad es que existe la posibilidad de no querer tomar esa decisión.

O puede que lo que ocurra sea que si viene bien y sino, pues no. Pero en ningún momento el proyecto de ser madre tiene que convertirse en el centro o en un objetivo que anhelas fuertemente.

Porque ser madre es un deseo que puede aparecer o no en las diferentes personas.

El reloj biológico no existe, es un aprendizaje social al que todos hemos estado expuestos.

¿Y si te arrepientes en un futuro? Pues ya trabajarás en un futuro las emociones que te suscita no haber elegido ser madre. Porque no se pueden tomar decisiones que te cambian la vida solo por el miedo a arrepentirse. También puede que no te arrepientas.

Cuando la duda de ser madre te atormenta.

Si sientes que la duda de la maternidad te está angustiando mucho, no te deja dormir o pasa mucho tiempo en la cabeza. Algo tienes que hacer con ello.

Es posible que no estés logrando resolver esta duda tú sola. Así que ha llegado el momento de compartir tus dudas.

Mira a tu alrededor y analiza qué personas crees que podrían ser más comprensivas o empáticas con tu situación. No hace falta que esas personas sean madres o no quieran serlo.

Necesitas alguien que te escuche más allá de su propia experiencia. Que sepa entender la tuya propia.

Si puedo ponerme exigente, te recomiendo que busques alguien que no te juzgue, que escuche y te deje sacar todo lo que llevas dentro. Porque ahora mismo esas dudas están ocupando un gran espacio dentro de tu cabeza y necesitas exteriorizarlas.

Si sientes que hablarlo con tus personas de confianza no es suficiente, que te sigue atormentando y ocupando espacio físico y mental pide ayuda psicológica. Porque no tienes que vivir sola desde el dolor y la angustia todo este proceso.

En Serene Psicología podemos ayudarte y acompañarte a vivirlo de una manera distinta, a comprender y validar tus dudas y, por supuesto, a tomar una decisión que tu cuerpo te pide que tomes.

La vida no es un reloj que marca las decisiones que tienes que tomar. Es mucho más flexible, pero hay que aprender a entender esa flexibilidad.

¡No lo hagas sola!