A veces me encuentro mal y no sé qué me pasa.

El 99% de las personas que atiendo en mi consulta tienen este problema. De hecho también le pasa a las personas con las que hablo a diario fuera del ambiente laboral.

¿Qué me pasa cuando me encuentro mal?

En el día a día te pasan cosas distintas, algunas buenas y otras no lo son tanto. Tu sistema de supervivencia se pone en marcha ante cada uno de los acontecimientos que vives cada día.

Este sistema de supervivencia se manifiesta en forma de emociones.

Las emociones son tus aliadas.

En terapia evalúo desde la primera sesión qué tal te llevas con tus emociones. El primer paso a evaluar es la apertura que tienes hacia las emociones. A partir de ese momento, se empieza un proceso en el que es tan importante reconocer las emociones como aceptarlas y aprender a regularlas.

No puedes llegar a una parte del camino sin haber pasado por el resto de estaciones. Aprende a reconocer lo que te pasa ayuda a entenderte un poco mejor.

La mayoría de personas que atiendo no han aprendido siquiera a abrir su cuerpo a la experiencia emocional. Esto acaba generando un colapso del sistema.

Cuando te encuentras mal, tu sistema puede haber colapsado.

¿Cómo puedes saber que tu sistema emocional ha colapsado?

Bien, es fácil reconocerlo cuando sabes que esto puede llegar a ocurrir. Tu sistema emocional es personal e intransferible. Es decir, no todas las personas sienten la sobrecarga emocional de la misma manera.

La forma en la que tú la sientes depende de tu historia de vida y la manera en la que has aprendido a relacionarte con tu cuerpo.

Tus emociones tienen tres sistemas de respuesta:

  • Cuerpo
  • Pensamiento
  • Conducta

Cuando ha acumulado tantas emociones sin procesar que tu sistema de respuesta ha llegado a su máximo almacenamiento, es muy habitual que alguno de estos tres sistemas empiece a dar error. Estos errores suelen ser limitantes y disfuncionales.

Hay personas que se bloquean, personas que empiezan a darle muchas vueltas a las cosas. Otros, pueden sentir que su ansiedad ha alcanzado niveles demasiados elevados como un ataque de ansiedad. Muchos de vosotros podéis sentir que solo tenéis ganas de llorar o que habéis dejado de sentir cualquier tipo de emoción.

Como ves, existen muchas formas en las que el sistema se colapsa.

¿QUÉ HAGO SI MI SISTEMA HA COLAPSADO?

Bien, lo primero de todo es entender qué ha pasado y por qué. A veces vas a necesitar ayuda externa para este análisis. Otras, podrás hacerlo tú solo. El autoconocimiento es una estrategia muy valiosa.

No pretendo que lo hagas todo perfecto, solo que puedas detectar dónde están tus dificultades y aprender a paliarlas. Todos tenemos ciertas complicaciones en determinados aspectos de la vida.

Observa si estás dejando espacio en tu día a día para entender y sentir aquello que te está ocurriendo. O puede que estés evitando alguna emoción desagradable que sientes.

La gestión emocional

Aprender a gestionar las emociones pasa casi siempre por aprender a sentir.

Es posible que pienses que gestionar el enfado consiste en no enfadarse nunca. Y lo mismo con otras emociones como la culpa, la tristeza o la ansiedad.

Sin embargo, aprender a gestionar emociones es precisamente todo lo contrario. Se trata de aprender a reconocer y aceptar que hay momentos en los que me voy a enfadar o a poner triste. Sentir es algo inevitable y no elegido.

Las emociones vienen y se van, siempre que las dejemos estar y aprendamos a darles su espacio. Escucharlas y entenderlas, para que no te estallen en la cara.

El mensaje emocional.

Te voy a contar un ejemplo que me contó en su día un formador que tuve. La metáfora del mensajero.

Las emociones son como un mensajero que viene a traerte un paquete. Este paquete puede ser un regalo de una persona a la que quieres mucho o una multa.

Tú, como dueño de tu casa, puedes elegir abrir solo al repartidor cuando traer regalos o paquetes que has comprado. Eso implica, abrirle la puerta solo a las emociones agradables.

Como no quieres abrir la puerta si el cartero trae multas, habrá algunas veces que no abras y el resulta que lo que querían entregarte era un paquete. Otras, acertarás y efectivamente lo que traían era una multa a pagar que no has recibido.

Sin embargo, las multas se pagan aunque no las recibas. Con el tiempo, la administración te embarga ese dinero de la cuenta. Si tardas en pagarla, la deuda crece y crece. Hasta podrían llegar a embargarte todo tu dineroLas emociones hacen lo mismo.

Me siento mal y no sé lo que me pasa.

Las emociones funcionan igual que los paquetes y las multas. Si no das espacio a las emociones que te resultan más desagradables.

Te invito a poder mirarte hacia dentro y valorar con qué emociones y qué parte del procesamiento de las mismas puedes estar teniendo problemas.

Te invito a dejarte sentir.