– «Estoy triste»

– «¿Qué te pasa?»

– «No lo sé…» 

– «Anímate, anda. No tienes motivos para estar así»

¿Te suena? Puede que sea una conversación con tu propia cabeza o con alguien de fuera.

Sea con quien sea, no es la manera de ayudarte cuando estás triste. Veamos cómo podemos transitar la tristeza de una manera compasiva, comprensiva y que ayude de verdad.

Estoy triste, ¿por qué?

Cuando algo dentro de ti dice «estoy triste», la peor parte no es siempre lo que estás sintiendo. La peor parte puede ser la angustia que se suma a la tristeza de no saber de dónde viene, sentir que no «deberías» estar así y la idea de que solo las personas que están pasando por algo muy gordo tienen derecho a estar triste.

Generalmente la tristeza es una emoción que aparece cuando has perdido algo o alguien importante, cuando estás transitando un duelo. 

Los duelos no siempre vienen después de perder un ser querido. Aparecen cuando estás pasando un periodo de cambio o transición de una situación a otra.

La tristeza es la emoción que te ayuda a despedirte de lo que un día fue para poder adaptarte a lo que ahora es.

El problema es cuando no hay nada en concreto que te haga sentir triste porque puede tratarse de una acumulación de emociones.

Vivimos en un mundo que nos enseña a tapar nuestras emociones, a no querer sentir nada que pueda ser desagradable, a no tolerar lo que no es alegría y felicidad. Y estas estrategias pueden ser útiles a corto plazo, pero a largo plazo acabarán generando una acumulación emocional que te lleva a la tristeza, la apatía y la ansiedad.

Las cosas que un día te hacían feliz, ahora te hacen estar triste.

El porqué no siempre es accesible y fácil de ver, a veces es una cuestión de análisis profundo o sencillamente de ordenar tus pensamientos escribiendo (a mano) sobre todo lo que te pasa por la cabeza. «Vaciar el vaso emocional».

¿Qué puedo hacer si estoy triste?

Si algo nos gusta en Serene Psicología es ser lo más prácticas posibles.

Así que intentaré darte algunas pautas para que puedas manejar tu tristeza de la mejor manera posible. Pero recuerda que si estas no funcionan no es porque no tengas remedio, es una cuestión de ir un poco más a lo profundo acompañado de una profesional de la psicología.

Si es tu caso, puedes contactarnos aquí para ver si contamos con una psicóloga que pueda ayudarte.

Veamos mientras estrategias prácticas que puedan ayudarte a estar mejor.

Para, respira y analiza.

Empiezo por lo más complicado, pero lo más útil de todo.

Si crees que estás triste porque has acumulado demasiadas cosas durante mucho tiempo, es el momento de parar.

Deja de lado los planes durante un tiempo (no hace falta que sea demasiado largo), aparta el móvil y el ruido externo que tienes en tu vida y te ayuda a no pensar.

Guarda espacios para enfrentarte a tus pensamientos, por complicados que parezcan. No necesito que te encierres como un monje del Himalaya en un retiro de silencio durante días o semanas. Me basta con que te sientes frente a una hoja de papel 10-15 minutos un día y sueltes todo lo que se te pasa por la cabeza.

Si es demasiado intenso, no seas masoca. Pide ayuda y hazlo acompañado, no es momento de enfrentarse solo a los fantasmas de tu cabeza.

Apaga las redes sociales.

Esta estrategia puede que no tenga mucho sentido a tu gusto.

Pero hazme caso que las redes son una fuente de comparación, y más en momentos de tristeza.

No todo es como parece en la pantalla del teléfono, pero no es el momento de ver todo aquello con lo que los demás disfrutan y hacen. Ni siquiera las cosas más simples como salir a la calle a dar un paseo, y menos en este momento que sientes que no tienes fuerzas ni para levantarte del sofá.

No te voy a pedir que te levantes, pero sí que trates de ocupar el tiempo en algo verdaderamente útil para tu salud mental y tus emociones. Y las redes y la pantalla del teléfono no es ese algo.

Busca actividades que disfrutas en soledad, que un día disfrutaste (aunque ahora no te apetezcan) o que siempre quisiste probar. Dedica el esfuerzo y el tiempo a lo que puede ayudarte y no a lo que mantiene tu cerebro en automático.

Comparte lo que te pasa con alguien de confianza.

Estoy triste, y además me siento solo…

¡Un chollazo, vamos!

Si ya está siento difícil, no te lo pongas más. Los retos no ayudan a nadie en momentos de malestar, es hora de cuidarse e intentar ponértelo un poco más sencillo.

Estoy segura de que cerca de ti hay personas que pueden ayudarte con toda esta situación, puede que haya amigos que han pasado por algo parecido u otros que sin vivirlo pueden comprender y apoyarte con todo esto.

De esto no tienes que salir solito, porque eres una persona y alguien social (biología pura). Así que no reniegues de lo más básico que tienes, el apoyo de las personas que te quieren.

Estás triste, no estés solo también.

No es el momento de salir de la zona de confort.

Ponerte las cosas difíciles no va a ayudarte, te lo digo en serio.

Si sientes que cerca de ti no tienes a nadie que pueda ayudarte, los profesionales de la psicología estamos para eso.

Bastante complicada es la situación que estás viviendo, como para querer que todo se solucione sin ayuda de nadie. Así que recuerda que unos ojos externos pueden entender la situación, enfocarte hacia lugares que no te habías planteado y ayudarte a comprender de donde vienen estos sentimientos.

Pero lo mejor de todo es que un proceso psicológico completo te ayuda a reconoce patrones que te ayuden a no volver a caer en lo mismo.

Estoy triste, pero no es para siempre.

La tristeza es una emoción pasajera, no debería ser un estado para nadie.

Así que si sientes que ha llegado el momento de buscar ayuda, de cambiar algo. Recuerda que en Serene tenemos la opción de que solicites una llamada informativa para orientarte en alguien que pueda ayudarte.

Te dejo el contacto aquí, por si sientes que lo necesitas.