¿Se supera el miedo al compromiso?
Como todo en psicología, la respuesta correcta es DEPENDE.
Lo sé, una respuesta poco alentadora y nada reconfortante. Pero la realidad al fin y al cabo.
Si estás intentando tener una relación (o la tienes) con alguien con miedo al compromiso, es hora de que hablemos seriamente.
Quiero ayudarle a superar su miedo al compromiso.
Cruzarte con una persona con miedo al compromiso puede ser todo un reto.
«¿Conseguiré que lo supere o quizá es mejor dejar de luchar?»
El miedo al compromiso no se supera fácilmente y, sobre todo, no depende de otra persona que esto ocurra.
Quiero que sepas que por mucho que te esfuerces, por mucha paciencia que tengas y por maravillosa que seas, el miedo al compromiso no va a superarse gracias a tus dotes de superheroína.
Es más, seguramente esas habilidades solo te hagan sufrir y quedarte en un lugar en el que no sabes realmente si quieres estar.
Para superar el miedo al compromiso hay que comprometerse con ello. Pero no tú, sino la persona que lo sufre.
Si la persona con la que estás ha reconocido tener miedo a comprometerse y te ha manifestado su intención de cambiarlo, está fenomenal. Pero le toca a esa persona ponerse manos a la obra.
Puede acudir a terapia, pedirte cosas concretas que esté necesitando. Pero jamás puede acusarte de no ayudarle a cambiar esta dificulta que esa persona tiene.
Porque los cambios dependen de uno mismo, no de las demás personas.
¿Entonces, no puedo ayudar a alguien con este miedo?
Sí, por supuesto que puedes ayudarle. Pero no puedes ser quien logra el resultado sin implicación del otro.
Siento comunicarte que algunas personas creen que tienen la capacidad de cambiar si su pareja hace todo lo que le viene bien, lo que le genera bienestar y lo que desea.
Pero esto no es así. El compromiso implica aceptar cosas de la otra persona que no nos gustan, momentos de aburrimiento o menos emocionantes, entre otras cosas.
Las relaciones de pareja no son una película romántica. Si la persona con quien quieres emparejarte pide un imposible, no está tratando de afrontar su miedo al compromiso.
Lo que está haciendo es seguir buscando un tipo de relación imposible en la que tu papel es cumplir sus expectativas y volverte la pareja perfecta. Demasiada presión para una sola persona…
Así que no caigas en la trampa de que ayudar a alguien se convierta en hacer todo lo que quiere. Ayudar es estar a su lado y, si se puede, hacer lo que necesita. Sin caer en imposibles ni exigencias.
Es complicado, pero no es lo mismo querer convertirte en la personas perfecta que intentar dar un poco de espacio a quien lo necesita.

Cuidado con el autoengaño.
El autoengaño es una de las estrategias que puedes haber puesto en marcha en este momento.
Hay personas dispuestas a comprometerse y otras que no lo están, pero necesitan tenerte ahí.
El mundo sería más fácil si no existieran personas que quieren mantener relaciones activas que hacen sufrir a una de las partes. Pero como el mundo no es perfecto, tenemos que aprender a diferenciar el buen trato del mal trato en una relación (sea del tipo que sea).
Así que cuando alguien te habla de tener miedo al compromiso, recuerda que la responsabilidad de cambiarlo y hacerte sentir respetada, querida y tenida en cuenta durante el proceso es de la otra persona.
Y si el miedo a comprometerse es algo que has determinado tú o tus amigas que es el motivo por el que actúa de manera tan cambiante, puede que estés cayendo en la trampa del autoengaño.
Como te decía antes, el que quiere cambiar algo se compromete con ello. El que quiere justificar sus actos, no hace nada para modificarlo pero te dice que tienes que ser tú quien le salve.
Y si ni siquiera hay reconocimiento de problema por parte de la persona afectada, no puedes ser tú quien le haga tomar conciencia. Puedes salir escaldada.
¿Cómo saber si tengo que quedarme o irme si tiene miedo al compromiso?
Esto es una gran pregunta.
Las relaciones con personas que tienen miedo al compromiso son especialmente difíciles porque son siempre «sí, pero no».
Parece que esta persona quiere estar contigo, pero siempre hay motivos por los que te sientes insuficiente.
Hoy está presente, pero mañana ha desparecido y tarda 3 días en volver.
Son relaciones intermitentes, en las que acabas sintiéndote perdida y como si estuvieras «loca» (que no lo estás).
Para poder saber si es el momento de salir de esta relación valoraremos algunas cuestiones principales, pero recuerda que esto es solo el principio y que si necesitas profundizar más siempre puedes pedir ayuda a una psicóloga.
En serene podemos ofrecerte una llamada informativa si quieres que valoremos juntas si es el momento de iniciar un proceso de terapia psicológica. Puedes solicitarla aquí.
No dejes de lado tus emociones.
Te voy a pedir algo complicado de hacer, pero necesario.
No dejes tus emociones a parte.
Te prometo que no estás loca, que todo lo que te genera malestar es muy posiblemente cierto.
Creo que ha llegado el momento de empezar a validar tus emociones, escucharlas y entenderlas.
Es una tarea complicada, pero seguir justificando los actos de la otra persona y minimizando lo que sientes no está siendo de gran ayuda.
Así que párate y valora si esta relación hoy por hoy te hace feliz en su conjunto. No quitando la parte mala.
Valora si es el momento de seguir luchando o empezar a cuidar lo que sientes. Porque quizá ningún miedo al compromiso puede justificar un trato que no te tiene en cuenta ni a ti ni a tus emociones.

No justifiques todas sus acciones.
Si la persona con la que está tiene miedo al compromiso, no lo justifiques todos.
Cada uno tenemos nuestras dificultades y eso no hace que tratemos mal a los demás o no tengamos en cuenta como se siente.
Ocupar tu tiempo en justificar sus acciones con su miedo no te ayuda, sino que minimiza lo que sientes y te hace no conectar con lo que necesitas.
Y esa combinación no fue buena para nadie.
El miedo al compromiso existe y se puede trabajar sobre ello, pero no a costa de olvidarse de cómo está, cómo se siente y qué necesita la persona que tienes al lado (ósea tú).
Estos miedos, y otros, explican algunas cosas pero no puede ser lo que lo justifique.
Toma decisiones.
Decisiones que se pueden cambiar.
Escucha lo que te dice tu entorno, no te calles lo que está pasando por tu cabeza porque desde fuera estas cosas se ven mejor.
Es el momento de valorar si realmente te gusta esta relación, si te hace feliz.
A veces te empeñas tanto en hacer funcionar las cosas que te olvidas de ti por el camino y de lo que quieres o no en tu vida.
Las relaciones son lo suficientemente complicadas como para mendigar que te quieran.
Estoy segura de que eres maravillosa tal cual eres y que si alguien necesita más de ti para comprometerse contigo, puede que no sea la clase de relación que buscas o te complementa.
Si no sabes por donde empezar a tomar decisiones o sientes que te dejas llevar por relaciones dañinas, es el momento de pedir ayuda profesional. En serene podemos ayudarte a buscar la psicóloga perfecta para ti.
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