¿Cómo saber si puedo ser madre?
La pregunta que te has podido hacer a medida que vas cumpliendo años.
Seguramente la pregunta a la que te toca contestar en algunos ambientes sociales, con las amigas que ya son madres o con tu familia.
Y tú vas cumpliendo años, sintiendo que la hora de tomar esta decisión cada vez es más apremiante. Pero por mucho tiempo que pase, no eres capaz de responder a la gran pregunta: ¿Quiero ser madre?
Si estás aquí puede que necesites encontrar una respuesta a esta pregunta o simplemente entender que tu realidad es normal, que no hay nada malo en ti. Tomar una decisión como esta está llena de dudas, renuncias y miedos.
Tratemos juntas de escucharte, pensar y recorrer la duda sin juicios. Sin una obligación de tomar una decisión inminente.
La duda de cómo saber si quiero ser madre.
Es una duda normal y más habitual de lo que parece.
No todas las mujeres hemos tenido siempre claro si queremos o no ser madres. Así que tampoco tienes que tenerlo tú.
La duda no quiere decir que no quieras.
Es habitual resolver la incertidumbre con la famosa creencia de «si lo quieres, no dudarías».
Pero dudar no es automáticamente una negativa. Como si no sentir un deseo rotundo y ciego, implicase que nadie quiere ser madre.
No es más válida la decisión de ser madre en aquellas mujeres que siempre lo han querido.
La duda es humana, y más cuando se trata de tomar decisiones importantes que no tienen marcha atrás.
Decisiones que cambian tu vida, que no pueden revertirse y que son importantes.
¡¿Cómo no vas a dudar?! Lo raro sería no hacerlo.
Claro que la decisión sería más fácil si no existiera la duda, si no tuvieras en mente las renuncias que implican.
Pero muchas mujeres no sienten una llamada clara, intensa y constante. Lo que sienten es ambivalencia. Y la ambivalencia no es un fallo: es una señal de que la decisión es importante y compleja.
Puede que haya llegado el momento de cambiar la pregunta de cómo saber si quiero ser madre por:
- ¿Qué significa ser madre para mí?
- ¿Qué me da miedo perder?
- ¿Qué cosas no quiero que cambien?
- ¿Desde dónde estoy tomando esta decisión?
Las presiones externas.
Puede que tengas una edad o estés en un momento vital que todo el mundo pregunta por los hijos.
Como si por tener una pareja estable y convivir ya tuvieras que ir cumpliendo expectativas sociales.
También puede que la edad esté siendo un motivo de presión y que el entorno esté aumentando el ruido interno que ya tienes. Muchas personas que, sin darse cuenta, hacen la misma pregunta que ronda tu interior.
Es posible que además tu pareja lo tenga claro, que sepa que quiere tener hijos y está a la espera de tu decisión.
Son muchos los factores que pueden estar aumentando tus prisas y la presión que ya sientes.
Antes de tomar una decisión y de responder a la pregunta conviene que bajes todo es ruido mental.
Puedes hablar con quienes quieres (familia, pareja, amigas, etc.) y compartir lo que piensas. Decir que esas preguntas ahora mismo no te ayudan porque no te permiten tomar una decisión desde la calma, sino desde las prisas y la presión.
Y es que una decisión tomada desde la presión no se puede vivir como una decisión libre.
Es hora de ser sincera contigo misma y hacerte una pregunta: si no hubiera presión, ruido externo, preguntas ajenas… ¿Qué querría para mí en este momento?
Cómo saber si quiero ser madre: estrategias para pensar con claridad.
1. Diferencia el miedo del deseo.
La duda puede estar muy infundada por el miedo.
Siéntate frente a una hoja en blanco y contesta estas preguntas para poder ir logrando un poco de claridad.
- ¿Qué cosas te asustan de la maternidad?
- ¿Qué cosas te atraen, aunque sea de forma tímida?
- ¿Qué miedos no tienen que ver con ser madre, sino con no hacerlo “bien”?
Si no existiera el miedo a fallar, a equivocarte, ¿te apetecería vivir la experiencia de tener un hijo?
A veces el miedo no es a ser madre, sino a perderte, a equivocarte o a no estar a la altura.
2. Imagina escenarios realistas, no ideales.
Cuando una persona se visualiza siendo madre suele imagen o la imagen más maravillosa o la más catastrófica.
También cuando piensa en las renuncias lo hace: renunciar a viajar por todo el mundo, a dormir toda la noche del tirón, etc.
Imagina tu día a día, los apoyos con los que contarías, los cambios cotidianos que realizarías y cuanto tiempo implicaría, las partes de tu vida que seguramente cambiarían y las que crees que se mantendrían igual.
Visualiza una vida con un hijo, pero también una vida sin ellos. En la rutina cotidiana, en lo que haces cada día y no en los momentos excepcionales.
No se trata de tomar una decisión, sino de valorar cómo sería la vida en ambos escenarios.
3. Revisa tu propia historia.
La maternidad (o la idea de ella) te conectará siempre con tu historia.
Con lo que viviste siendo hija.
Hay mujeres que las heridas del pasado no les permiten avanzar y tomas una decisión.
Puede que el miedo hacia el futuro esté muy relacionado con lo que viviste en el pasado: la relación con tus padres, los modelos de maternidad que viviste, o los mensajes que te dieron sobre la maternidad.
4. No hay prisa.
Sé que parece contradictorio a lo que sientes. Sobre todo cuando el famoso reloj biológico llama a tu puerta.
Pero no hay prisa porque existen muchas formas de ser madre a lo largo del tiempo.
Pero, sobre todo, no hay prisa si son otras personas quienes creen que esta decisión tienes que tomarla ya.
Si esto está generando problemas en tu relación, siéntate a hablar con tu pareja. Existen muchas formas de ser padres «mayores». Pero también es hora de que tu pareja entienda que no quieres condenar a un hijo a tener una madre que no estuvo segura de querer serlo.
Tus dudas no solo tienen que ver contigo, también con la experiencia que le darías a ese posible hijo.
No hagas tuyas las prisas de otros. Necesitas calma y tiempo, porque no se pueden tomar decisiones complejas bajo presión.
5. Observa cómo te hablas.
Para saber si quiero ser madre no vale juzgarse, compararse ni exigirse.
Entiendo las dificultades cuando no tienes claro si tomar o no esta decisión.
Pero de nada sirve hablarte mal y obligarte a tener las cosas claras. Por mucho que insistas no vas a poder elegir bajo presión.
Igual ha llegado el momento de compartirlo con alguna amiga u otra mujer que haya pasado por lo mismo (sea cual sea su decisión final), o con esa amiga que te hace sentir comprendida y sabe tratar tus dudas con cariño.
Aprende a validar tus emociones.
Cómo saber si quiero ser madre: no existe una respuesta correcta.
Me gustaría darte las claves para tomar esta decisión. Pero tan valido es ser madre como decidir no serlo.
También existe la posibilidad de no hacer una búsqueda activa, pero no poner barreras a la posibilidad. Alternativa que muchas mujeres toman y «si viene, bien. Y si no, también».
Lo importante es saber que la maternidad no te hace mejor, ni por supuesto más mujer.
Lo importante no es cumplir una expectativa, sino tomar una decisión alineada contigo, con tus límites, deseos y circunstancias reales.
Y a veces, para poder decidir, primero hay que aliviar la angustia.
Cuando la duda se convierte en malestar.
Es una duda que puede suponer un malestar intenso. Te quita el sueño, ronda todo el tiempo tu cabeza y está ocupando gran parte de tu día a día.
Sientes que no tomar una decisión te tiene entre la espada y la pared. Y esas sensaciones no facilitan la toma de decisiones.
Quizá ha llegado el momento de pedir ayuda profesional.
En Serene Psicología acompañamos a mujeres que se encuentran en este punto vital, ayudándolas a:
- Entender qué hay detrás de la duda
- Separar el miedo del deseo
- Escucharse sin presión
- Tomar decisiones desde un lugar más sereno y propio
Si esta cuestión te está generando angustia, puedes pedir una llamada informativa y valorar si este acompañamiento es para ti.
A veces no se trata de decidir ya, sino de dejar de sufrir mientras piensas.
No necesitas tenerlo claro para pedir ayuda. Solo necesitas sentir que esto importa.

