Cuando me proponen algo que no quiero hacer no sé cómo decir que no. Siento que si digo que no me voy a quedar sin amigos y voy a decepcionar a las personas. Además, ¿qué pasaría si me dejan de proponer planes?”

Si te pasa algo parecido a esto que acabas de leer, continúa leyendo. Te proponemos algunas claves a tener en cuenta a la hora de decir que no.

Decir que no.

Lo primero que tienes que saber es que decir «no» es un derecho. A veces, no tendrás la posibilidad de hacer uso de ese derecho. Otras veces puede que simplemente no lo hagas por miedo.

Aprender a decir que no es un entrenamiento. Con esto quiero decir que no tienes que saber hacerlo por arte de magia, sino que a medida que vayas haciéndolo te irá costando cada vez menos.

Lo primero a tener en cuenta a la hora de decir que no es que tus razones para negarte son tan válidas y respetables como las de los demás. Y tienes tanto derecho a querer hacer algo, como a no querer hacerlo.

¿Por qué cuesta tanto decir que no?

La mayoría de las veces, las personas no saben decir que no por pena y por miedo.

La pena nace de pensar en el otro antes que en ti. Tiendes a tener más en cuenta los derechos, necesidades e incluso deseos de las otras personas antes que tus propios derechos y necesidades.

El miedo viene derivado de la suposición de que el otro va a enfadarse contigo y eso puede tener un efecto en la relación que tenéis.

El problema de que esto ocurra es que vas acumulando experiencias en las que los demás van siempre por delante. Esto implica dejarte a ti en un segundo plano, teniendo que esperar a que los demás no propongan o no quieran hacer algo para poder tomarte el tiempo que necesitas para hacer tus cosas. No dejas espacio para priorizarte y, por tanto, para cuidarte.

Lo cierto es que tienes derecho a decir que no. Y hacerlo tiene beneficios como evitar la manipulación, sentir mayor seguridad en ti mismo y aumentar la sensación de libertad (que reduce mucho la ansiedad y la culpa). Decir que no tiene un claro beneficio: evitar hacer cosas que no quieres hacer.

Cómo decir que no.

Si quieres aprender a decir que no, vamos a prestarte nuestra guía para hacerlo lo mejor posible.

A la hora de decir que no, tendrás que seguir cuatro pasos:

1) EMPATIZAR O ENTENDER LA PETICIÓN DEL OTRO.

Lo primero a tener en cuenta es fijarnos en qué es lo que quiere la otra persona, es decir, conocer su objetivo. También tienes derecho a preguntar por el objetivo de la petición que te ha hecho.

Por ejemplo, “creo que tienes especial interés en ir a esa fiesta, ¿qué tiene ese evento que te apetece tanto?”

En caso de que dudes si hacer o no lo que te están pidiendo, puedes decir que necesitas tiempo para pensarlo.

2) DECIR ABIERTAMENTE TU OBJETIVO, SIN JUSTIFICARTE DEMASIADO.

Si has decidido que no quieres hacer lo que te han pedido, está bien. Ahora tienes que decir que “no” de manera asertiva.

Seguramente, tiendas a buscar y decir un montón de excusas para librarte de la situación. Puede que inventes situaciones o mientas para no tener que hacer frente a decir que no sin rodeos. De esta manera, sentimos menos culpa porque no estamos diciendo que no porque no queramos, sino porque no estamos disponibles para hacerlo. Sin embargo, las excusas tienen el problema de que pueden ser neutralizadas. O incluso podría ocurrir que te lo propongan de nuevo en un futuro.

Por ejemplo: “- Hoy no puedo cenar porque tengo que cuidar de mi sobrino. –Bueno también puedo cenar la semana que viene”.

3) OFRECE ALTERNATIVAS, SI ES POSIBLE.

Si has logrado decir que no, revisa si tu objetivo y el de la otra persona son compatibles. Hay situaciones en las que podemos combinar ambos deseos y ayudar a los otros a lograr el objetivo que tienen, respetando el tuyo. Podemos buscar una alternativa que sea compatible para todos.

Por ejemplo: “no me apetece mucho ir a esa fiesta, pero si es importante para ti puedo tomarme algo contigo mientras te arreglas y te ayudo a elegir la ropa”.

4) MANTENTE FIRME EN EL “NO”

Puedes encontrarte en una situación en la que la otra persona insista e insista, como teleoperadores que quieren venderte su producto. En tal caso, tocará hacer disco rayado, que consiste en repetir mi mensaje de manera reiterada y calmada.

De verdad que entiendo que no quieras ir sola a la fiesta, pero no me apetece hacerlo

Si después de todo esto, la respuesta de la otra persona es chantaje, enfados, críticas o reacciones que te hacen sentir que estás haciendo algo mal; párate a analizar la situación. Quizá sea el momento de reajustar las expectativas del otro y hablar de los límites de la relación.

Acabar cediendo te llevará a sentir emociones muy desagradables contigo.

Si decir que no es algo que ves inalcanzable y sientes que tu ansiedad o tu malestar puede venir derivado de ahí, cuenta con nosotras.

¡Podemos ayudarte!

Marta Asenjo Villamayor