Educar a los hijos es complicado. Nadie te ha enseñado a ser padre y, ahora que tienes el título, viene el aprendizaje. En Serene Psicología traemos 4 claves para educar a los hijos.

¿Qué es educar a los hijos?

Según la RAE educar se define como desarrollar las facultades intelectuales, morales y afectivas de una persona de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenece.

En el momento del nacimiento, el ser humanos es el animal más inmaduro. Como consecuencia de esto, las crías humanas son absolutamente dependientes. Por lo que necesitan pasar más tiempo con sus padres que otros animales.

Los niños nacen con una serie de necesidades que deben ser cubiertas. Con la edad, estas necesidades se vuelven más complejas y los responsables de cubrirlos son sus padres o cuidadores principales. El bebé necesita a otros para sobrevivir.

En el caso del ser humano, algo imprescindible es el vínculo emocional que desarrollan con sus cuidadores. Sin este vínculo afectivo no sería posible la supervivencia.

Por tanto, para educar no podemos olvidarnos de la parte afectiva de los niños. Este vínculo es necesario durante toda la vida del ser humano, así que ten en cuenta esto a la hora de educar a los hijos.

4 Claves para educar a los hijos

  1. Ten paciencia

Una de las claves a la hora de educar a los hijos es practicar la paciencia. Tienes un cerebro maduro y con mucha experiencia, pero tus hijos no. Así que ten esto en cuenta a la hora de hablar con ellos.

Van a necesitar que les repitas cien veces lo mismo. Un adulto funcional se lava los dientes todos los días gracias a que sus padres durante muchos días se lo repitieron y vigilaron que lo hicieran. A los niños esto les da pereza, así que van a necesitar unos padres que les repitan lo mismo una y otra vez hasta que lo integren.

Piensa que mientras son pequeños no le dan importancia a cosas como el aspecto físico, los estudios o algunas conductas que para ti, como adulto, son relevantes. Te esto en cuenta a la hora de algunas normas o rutinas que vas a pedirles a tus hijos que sigan.

  1. Haz las cosas con pausa.

Gran parte de los enfados con los hijos suelen ir derivados de las prisas. Por ejemplo, hay que salir de casa a una hora para que ellos lleguen al colegio y tú al trabajo. Pero uno de tus hijos tarda un montón en vestirse y eso hace que acabes gritándole y castigándole por no hacer las cosas más deprisa.

Párate un momento a pensar: ¿cuál está siendo la dificultad de ese niño/a? No llega tarde porque le guste que le regañes. Seguramente algo le esté ocurriendo. Puede que le cueste vestirse porque no coordina bien, puede que haga las cosas más lentas y tenga que levantarse antes, puede que necesite hacerlo en compañía de alguien, etc.

Observa y atiende qué puede ser lo que le hace llegar tarde todos los días. No esperes que tu hijo lo solucione solo, ahí estás tú para enseñarle que ante las dificultades paramos, analizamos y solucionamos.

  1. Ofrece un entorno seguro.

Para ello, necesitaremos límites y afecto. Los niños tienen que sentir que sus padres les quieren por el mero hecho de existir. Para convertiros en un entorno seguro para ellos es importante ser capaz de regular nuestras propias emociones y darnos cuenta de las necesidades de tus hijos.

Ofrecer un entorno seguro no se refiere en ningún momento a cubrir todas las necesidades que los niños tienen, sino cubrir las necesidades la mayoría de las veces. Además, es importante que los niños sientan que con sus padres pueden equivocarse y cometer errores, de tal forma que a medida que crezcan sepan que pueden contaros incluso aquellas cosas que les pongan en peligro.

Recuerda que la seguridad es una sensación subjetiva. Por tanto, aunque hagas todo lo que dicen los manuales el mejor feedback es el comportamiento del menor. Si tu hijo tiene comportamientos propios de un apego seguro, es probable que estés cubriendo sus necesidades. Si sospechas que tu hijo puede tener un apego inseguro, trata de entender qué percibe que le falta para poder sentirse en seguridad con vosotros.

  1. Dedícales tiempo de calidad.

Calidad no quiere decir que haya que hacer planes espectaculares y novedosos todos los fines de semana. Calidad hace referencia a la atención real que les prestas cuando estás con ellos. Se puede ofrecer tiempo de calidad cocinando en casa, bailando, etc.

Dedicar tiempo a los hijos requiere dejar de lado las preocupaciones adultas durante un rato, incluido el móvil. Es estar en cuerpo y alma con ellos, dedicando tiempo a lo que necesitan. Tan importante es pasar tiempo con ellos cuando se encuentran mal, como cuando se encuentran bien.

Los hijos necesitan momentos de disfrute contigo. Seguramente más de los que se les pueden dar por momentos de trabajo y labores cotidianas. Pero si logras dedicarles unos minutos al día aumentará su confianza en ti.

Los hijos tienen sus tiempos. Si estás teniendo dificultades en la educación de tus hijos, a veces es bueno pararse y observar qué puede estar ocurriendo. Si tienes dudas o no sabes bien si necesitas ayuda profesional, estamos a tu disposición.