«Mi hijo adulto me maltrata psicológicamente»

Un día lo tuviste en brazos, lo cuidaste cuando estaba enfermo, te desvelaste por él y lo viste crecer. Pero ahora, cuando esperabas una relación de respeto y amor, te encuentras en una situación dolorosa: tu hijo adulto te maltrata psicológicamente.

Es un golpe duro, y quiero que sepas que lo que sientes es válido. No estás exagerando ni siendo débil. Sentir tristeza, rabia, culpa o confusión es completamente comprensible.

¿Cómo se ve el maltrato psicológico de un hijo adulto?

Todas las personas sabemos reconocer el maltrato físico. Pero el maltrato psicológico o emocional no siempre es fácil de detectar.

Puede tener muchas caras. Puede presentarse disfrazado de sarcasmo, indiferencia, exigencias desproporcionadas o chantaje emocional. Otras veces, es más claro, como los insultos, las humillaciones o las actitudes despectivas y de desprecio.

Puede que te haga sentir que nunca eres suficiente, que todo lo que haces está mal, o que solo se acerca a ti cuando necesita algo.

Quizás te preguntas: «¿Cómo llegamos hasta aquí?». No hay respuestas fáciles, pero hay algo importante que debes recordar: nadie merece ser tratado con crueldad. 

¿Por qué duele tanto?

Porque ese hijo es la persona que más quieres en el mundo, por quien darías tu vida.

No es fácil aceptar este trato de alguien a quien quieres. Eso es lo que más complicado lo hace.

Puede que te preguntes qué has hecho mal para llegar a este punto, si quizá podrías haberlo hecho diferente. Y puede que encuentres cosas que hiciste en el pasado, durante su crianza. Cosas de las que te arrepientas o que no estuvieron bien hechas.

En la edad adulta, el respeto es una responsabilidad compartida. Hay cosas que no dependen de ti, aunque puede que tengan su origen en el pasado.

¿Qué puedes hacer si tu hijo adulto te maltrata psicológicamente?

  1. Pon límites claros: No tienes que aceptar insultos o humillaciones. Puedes decir algo como: «No voy a permitir que me hables así. Si continúa este tono, terminaré la conversación«. A veces, implicará acabar la conversación e incluso irse de donde estás para poner fin a las faltas de respeto.
  2. Reconoce que no puedes cambiarlo todo: No está en tus manos modificar su comportamiento, pero sí puedes decidir cómo reaccionar y protegerte emocionalmente.
  3. Cuida tu bienestar emocional: Rodéate de personas que te apoyen, cultiva actividades que te hagan bien y recuerda que poner distancia con quien te hace daño no es egoísmo, es autocuidado. Es complicado aceptar esta realidad de un hijo, pero no siempre hay que compartir el tiempo con personas que no te hacen sentir bien.
  4. Busca ayuda profesional: No tienes que atravesar esto solo/a. Un psicólogo puede ayudarte a procesar tus emociones, a establecer límites saludables y a encontrar estrategias para mejorar tu bienestar.

Mi hijo adulto me maltrata psicológicamente. No te lo mereces.

Sí, es tu hijo, pero también eres una persona con derecho a ser tratada con dignidad.

Si esta situación te está afectando, dar el paso de pedir ayuda puede marcar la diferencia. No es fácil, pero tampoco estás sola en esto.

Una psicóloga de nuestro equipo puede acompañarte en el camino de la comprensión y de la validación emocional que esta situación te genera. Contáctanos.

Si sientes que esto resuena contigo, considera dar ese paso hoy mismo. Te lo debes a ti mismo/a.