Evitar el conflicto es uno de los grandes objetivos imposibles que las personas perseguimos en la vida.

Si estás aquí, es porque eres de mi club.

Ese club en el que el conflicto es uno de tus grandes enemigos. Y haces todo lo posible por evitarlo.

Si es así, déjame que te cuente algo.

¿Evitar el conflicto es un problema?

Como todo en psicología, depende.

Depende de las herramientas que pongas en marcha para ello. Por ejemplo, si para evitar el conflicto eres capaz de pasar por encima de tus valores o principios; claramente es un problema.

Si para evitar el conflicto haces algo que no te ocupa mucho tiempo, que no te obliga a pasar por encima de ti, entonces puede que no sea un problema.

También depende del tiempo que dediques a evitar el conflicto. De las emociones que te generen la posibilidad de conflicto y de la interferencia que tenga en tu vida los conflictos (o posibles conflictos) a los que te enfrentas.

Evitar el conflicto es imposible. Lo siento, pero prefiero decírtelo ahora que llevas poco leyendo. Prefiero que sepas lo que te vas a encontrar en este artículo a que pienses que en algún momento te hablaré de las claves para evitar el conflicto.

Se trata de aprender a convivir con la certeza de que habrá conflictos.

¿Qué es un conflicto?

Me alegro de que me hagas esta pregunta 😂

Lo primero que tenemos que entender es a qué nos referimos por conflicto.

Se trata de una diferencia de opiniones o intereses. Dos o más personas que buscan objetivos distintos ante la misma situación.

Tengo un conflicto cuando mi pareja quiere salir por ahí un sábado conmigo y a mi me apetece quedarme en casa, cuando un compañero quiere que hablemos con el jefe y yo no quiero, cuando le pido algo a alguien y me dice que no…

Como ves, todo esto son situaciones en las que te puedes encontrar y te has encontrado en algún momento de tu vida.

El problema no es el conflicto, es la manera en la que lo afrontamos.

Un conflicto NO es alguien que me grita, que pega portazos, que me invalida… En resumen, un conflicto NO IMPLICA VIOLENCIA NI AGRESIVIDAD.

Por tanto, si estás evitando conflictos porque siempre acabas recibiendo cierta violencia. El problema quizá no son los conflictos, sino las actitudes que aparecen cuando estos se dan.

Evitar el conflicto, no. Lidiar con el conflicto.

Sentir comodidad o confort en el conflicto no es posible. Pero existen fórmulas para aprender a lidiar con el mismo.

Primero IR A TERAPIA. Si sientes que la posibilidad de conflictos aumenta tus pensamientos, te genera sensaciones corporales de ansiedad o que has perdido autoestima por evitar el conflicto. Toca pedir ayuda para lidiar con ello.

Segundo, prueba a CONECTAR CON TU ENFADO. El enfado es una emoción muy útil. No implica que emitamos conductas de agresividad o violencia. Es la emoción que me avisa de que puede que haya algo o alguien que está pasando por encima de mis límites o, incluso, mis derechos.

Una vez hayas conectado con tu enfado, no actúes desde la impulsividad. ESCRIBE o PIENSA en qué es lo que te ha hecho enfadar y COMUNICALO DESDE LA CALMA.

Lo importante no es evitar el conflicto, sino tratar de manejarlo sin dejarte de lado. Defendiendo tu postura con respeto y sosiego.

Tercero, NO TOLERES LA VIOLENCIA. Si ves que ante un conflicto, la otra parte implicada empieza a ejercer cierta violencia sobre ti. Creo que ha llegado el momento de irte.  Cortar la conversación y retomarla más tarde, ahora mismo no va a llegar a buen puesto. No se trata de evitar el conflicto, sino de postergarlo a un momento de mayor tranquilidad.

Cuarto, ELIGE TUS BATALLAS. Cuando tienes dificultades con el conflicto es importante entrenarse en los mismo poco a poco. No hay que llenarse de conflictos ahora. Empieza por los más pequeños y con las personas de mayor confianza. Esas que sabes que no se irán aunque manejes mal una situación pequeña como qué vais a cenar o qué vais a elegir en un restaurante.

Olvida el siempre y el nunca.

Los extremos no son amigos. Ni hay que enfrentar siempre los conflictos, ni hay que evitarlos por definición.

Recuerda que en la media está la virtud.

Hay conflictos, como los que tenemos con los jefes en el trabajo, que es normal querer evitarlos. En general, sentir más incomodidad en los conflictos laborales es normal, siempre que no te desborden ni generen en ti un efecto que ocupa toda la vida.

Conclusión.

Evitar el conflicto es imposible. Es como evitar el sol en un día de verano en pleno centro de ciudad.

Si sientes que la idea de tener un conflicto tiene un efecto demasiado negativo en ti, o que ocupa tus pensamientos y tu tiempo puede que sea el momento de pedirnos ayuda.

Aprender a resolver los conflictos y a lidiar con ellos de manera calmada es una estrategia que requiere comprensión y entrenamiento.

No todas las personas tienen este problema por los mismos motivos, una psicóloga individualiza tu proceso y te ayudará a ver lo que quizá no te des cuenta.