El estrés durante el embarazo es una emoción normal. Tiene mala fama, y es cierto que puede ser perjudicial. Pero hay que tener cuidado con no tratar de luchar contra él de la manera incorrecta.

¿Es malo el estrés durante el embarazo? Sí.

¿Tengo que hacer todo lo posible por no sentirlo? No. Si lo haces, es posibles que aumentes tus niveles de estrés.

Entonces, ¿qué se puede hacer? primero vamos a entender lo que ocurre con el estrés durante el embarazo y las distintas maneras de cuidarse.

Estrés y embarazo: ¿por qué ocurre?

Te has quedado embaraza, pero no todo lo que te invade es alegría e ilusión. La realidad es que cada día estás más cansada, tienes limitaciones de qué comer y qué no, estás más sensible y cada día te invade miedo y descontrol.

Es posible que tengas las sensación de estar cada día más agobiada. Y que ese agobio te genere un estrés descontrolado, que te da miedo que afecte a tu bebé y sea peligroso en tu estado.

Si esto se parece minimamente a lo que estás viviendo, quiero que sepas que te entiendo. Lo que te ocurre es normal.

Claro que el embarazo es un proceso bonito y que aporta ilusión. Pero también es un torbellino de cambios en tu vida. Cambios físicos, emocionales y vitales. Este conjunto de cambios es normal que produzca estrés.

Nadie nos enseñó a estar embaraza. Te explicaron cómo se hacen los bebés, cómo se busca un embarazo y una vez embarazada toca investigar sobre qué puedes hacer y qué no, qué visitas médicas necesitas, es decir, estás perdida.

Sientes que cualquier movimiento en falso puede hacerte perder lo más preciado que tienes ahora mismo. Hay mucha falta de información fiable y eso genera miedo y descontrol. Es un proceso cargado de incertidumbre. 

Incertidumbre y embarazo.

El embarazo se caracteriza por muchas emociones, pero hay una de la que nadie habla: la incertidumbre.

Los seres humanos nos relacionamos especialmente mal con esta emoción porque tendemos a buscar control y certeza, lo que nos ha llevado a un desarrollo social increíble.

Sin embargo, hay procesos como el embarazo que en los que no podemos obtener toda la certeza que nos gustaría. Y convivir con la incertidumbre se convierte en una necesidad imperiosa.

Es más, es el entrenamiento para tolerar la incertidumbre que necesitas durante la maternidad. Por tanto, ha llegado el momento de cuidarse bien y aprender a lidiar con este proceso de incertidumbre y descontrol que sientes.

¿Cómo gestiono el estrés en el embarazo?

Primero es importante que detectes señales de alarma en las que el estrés puede haberse descontrolado y necesites ayuda profesional.

Algunas señales son:

  • Dificultad o imposibilidad para dormir a pesar de tener sueño y no haber condiciones físicas propias del embarazo (normalmente en el tercer trimestre) que impidan dormir.
  • Pensamientos negativos y repetitivos sobre el embarazo y el futuro bebé, incontrolables y que producen niveles de ansiedad elevados.
  • Dificultad para lidiar con las limitaciones físicas y emocionales que suponen el propio embarazo.
  • Dificultades que están limitando tu funcionamiento de la vida diaria.

Todo esto no es tu culpa, pero ha llegado el momento de hacerse cargo de ellas.

Para empezar, te propongo algunas estrategias prácticas.

  1. Acepta las limitaciones: no estás enferma, pero no es todo como antes. Ahora mismo están pasando muchas cosas en tu cuerpo y eso consume energía. Por tanto, empieza priorizando aquello que tu cuerpo te pide. Eso implica que si toca anular una cena porque estás muy cansada, hazlo. Si toca ir más despacio, hazlo. Escucha tu cuerpo porque es la fuente de información más fiable y poderosa que vas a tener durante el embarazo.
  2. Pon límites si lo necesitas: sobre todo a aquellas personas que tiran de ti más de lo que puedes aceptar ahora mismo, limita aquellos compromisos que no te aportan bienestar y son prescindibles. Es el momento de escuchar ese estrés y valorar si está pidiendo un parón o un cambio en las rutinas y hábitos.
  3. Busca apoyo emocional: habla y comparte lo que te ocurre. Busca esas personas que puedan entenderte, que quieran escuchar y acompañar tu malestar. Es complicado no sufrir juicios o encontrar alguien que sencillamente tolere la posibilidad de que se puede estar embarazada y sentir malestar. En Serene Psicología tenemos psicólogas perinatales que pueden ayudarte. Pregunta aquí.
  4. Reduce el ritmo: el estrés es un activador mejor que el café. Sin embargo, ir corriendo a todas partes solo aumenta los niveles de estrés. Lo mismo pasa cuando trata de hacer mil cosas a lo largo del día. Así piensa en tu rutina y qué cambios puedes empezar a hacer. Y no, no vale comer en menos tiempo o levantarte mucho antes para ir con calma. A veces la solución pasa por empezar a sacrificar exigencias y demandas externas que no puedes cumplir ahora mismo.

No lo hagas sola.

Comparte lo que te está ocurriendo, habla con tu pareja si corresponde para que te ayude en los cambios. Se sabe que las parejas no gestantes que se implican durante el embarazo y comienzan a hacer cambios para cuidar a la madre gestante se adaptan mejor a la llegada del bebé.

El embarazo puede vivirse con más serenidad y confianza, incluso en medio de la incertidumbre. A veces, lo único que hace falta es un espacio seguro donde poner palabras a lo que sientes y aprender herramientas prácticas para gestionar el estrés.

Si sientes que no tienes personas que te comprendan, te validen o te faltan herramientas para lidiar con los cambios que están sucediendo en tu vida, puedes consultar con una psicóloga perinatal del equipo aquí.

El embarazo y la maternidad tienen una cura que se llama comunidad. 

Recuerda que tu bienestar también es el de tu bebé.