Las rupturas son complicadas. Superar una ruptura es complicado. Siempre que hablamos de ruptura nos referimos a una ruptura de pareja, pero todo lo que se diga a continuación es aplicable a rupturas de otro tipo de relaciones.

Superar una ruptura puede ser un proceso duro y largo. Después de una relación que se rompe (haya durado el tiempo que sea) viene un proceso de duelo. Y como tal, vas a vivenciar emociones distintas, complejas y mezcladas. El objetivo de este artículo de cómo superar una ruptura es que puedas entender el camino que estás recorriendo y dotarte de estrategias para hacerle frente.

Emociones propias de una ruptura.

En cualquier proceso de duelo son conocidas las distintas fases emocionales por las que se pasa: negación, ira, negociación, tristeza y aceptación. Estas fases no son lineales, sino que se entremezclan a lo largo del proceso.

Es posible que en un inicio estén tan normal, que no sea un proceso tan duro. Poco a poco tendrás días peores, con dificultades para manejar tus emociones. Van a asaltarte dudas y preguntas, no vas a tener seguro que hayas tomado la decisión correcta (en caso de que seas tú quien ha decidido romper). Si han roto contigo es posible que todas esas preguntas constituyan una lista infinita. Vas a querer resolver todo lo que se te viene a la cabeza y es normal que sientas que se te viene el mundo encima. Es un momento complicado en el que no vas a poder adueñarte ni controlar tus emociones. De hecho, hacerlo puede ser contraproducente porque si no lo vives tras la ruptura, en algún momento tendrá que salir.

Los duelos por relaciones rotas son complejos. Habrá muchas personas que hablen, que te digan que es lo mejor que podía haber pasado. Que esa relación no funcionaba. Y unas veces supondrá una calma y otras, sin embargo, te enfadará. Es complicado saber qué produce calma en quien está pasando por ese mal momento. Por ello, lo único que puedes hacer es validar tus emociones y aceptarlas como tal. Al fin y al cabo son emociones y no vas a poder cambiarlas, póntelo fácil y no luches contra ellas.

¿Por qué creo que la relación era perfecta?

Claro que sabes que no es así, pero no puedes evitar sentirlo así. Cuando estás en un proceso de duelo el cerebro tiende a intentar buscar la calma. Para nuestra cabeza es mejor «malo conocido que bueno por conocer». Esto quiere decir que lo cotidiano y lo ya conocido es algo que el cerebro percibe como saludable, aunque no lo sea en realidad.

Para sentirse en coherencia buscará esos recuerdos de las cosas positivas que esa relación tenía. Y créeme cuando te digo que todas las relaciones las tienen, pero también tienen cosas malas. Y aunque tu cerebro no esté recuperando esas cosas malas porque está buscando la calma, hay que recordarte que sí que las hay.

Algunas personas cuando deciden romper con una relación apuntan los motivos por los que han roto en una lista. Para así poder recordar dichos motivos ante los sentimientos de nostalgia. Esta estrategia es buena si has podido meditar o has visto venir este desenlace. Sin embargo, no es una alternativa real para las personas cuya ruptura les ha pillado por sorpresa. Si es tu caso, haz esta lista en los momento de ira y enfado en los que sí te sientes capaz de conectar con los motivos por los que tu relación no funcionaba.

Herramientas para superar una ruptura.

1. Contacto cero.

Siempre que sea posible, después de una ruptura sería recomendable mantener el contacto cero. Claramente cuando la ruptura se produce con una persona de tu trabajo, con quien tienes hijos o similar, esta herramienta no va a ser posible. Pero se puede adaptar a limitar el contacto a lo estrictamente necesario.

Las rupturas sin contacto con la persona a la que hay que «olvidar» son recomendables. En el contacto entra todo lo relacionado con las redes sociales (tanto ver las suyas como saber si ve las tuyas). Una persona en duelo por una ruptura puede tratar de buscar respuestas en sitios donde no va a encontrarlas. Simplemente tratarás de dar explicaciones a esas pequeñas escenas de su vida que comparte, y estas explicaciones pueden ser dañinas para ti.

Cuando quieras escribirle, deja pasar un rato largo. No te dejes llevar por el impulso y las ganas. Deja pasar horas y valora entonces si realmente tienes algo que decirle o simplemente tratas de volver al lugar del que te fuiste o del que te echaron.

2. Escucha a tu cuerpo.

Y no me refiero a hacer aquello que le apetece a tu cuerpo. Si no escuchar qué vas necesitando día a día. Si estás en bucle, busca distracciones. Si no estás comiendo, dedica tiempo a cocinar y a cuidar la alimentación. Si te sientes sola, busca compañía de las personas que te quieren. No todas las emociones tienen que acabar en volver con la persona que ya no está en tu vida. Algunas pueden irse regulando a través de estrategias propias o de compañía.

Sé que vas a querer volver a toda costa, sobre todo cuando echas de menos todo lo bueno que había. Pero te voy a decir algo que siempre digo a mis pacientes: «Ten cuidado con volver a una relación solo porque te cuesta estar sin esa persona, porque está eligiendo a través de la emoción y la evitación».  Con esto quiero decirte que si te encuentra mal, la solución no es volver al mismo sitio. Al fin y al cabo, volverás y la posibilidad de que esa relación vuelva a acabarse resultará aterradora. Transita el duelo, recupérate y cuando te encuentres bien valora si quieres o no volver a la relación que tenías antes.

3. Ten paciencia.

Y ya de paso un poquito de autocompasión. Como todos los procesos, lleva tiempo. No quiere decir que sea un camino fácil, depende de muchas cosas. Pero no seguir los consejos al pie de la letra no es un error garrafal. Por ejemplo, romper el contacto cero, volver con tu ex, etc.  no son actitudes imperdonables, son humanas. Y como persona que eres, cometer errores o te saltas las recomendaciones. Simplemente analiza el porqué y trata de valorar si esas herramientas son óptimas para ti o quizá te estás exigiendo hacerlo de una manera que no es la que va contigo.

Aquí lo importante es hacerlo como a ti te siente bien. Las generalidades no tienen que funcionarnos a todos.

4. Aprende a despedirte.

El proceso de duelo no consiste en recuperar la vida anterior a la pérdida. Si no en construirse después de la misma. Te pido que no intentar recuperar la versión de ti antes de esa relación. Porque nunca más va a poder ser esa misma persona, siempre serás alguien distinto. Las relaciones, sean del tipo que sean, nos cambian. Aprendemos de ellas y crecemos en ellas.

Quizá tras la ruptura estés analizando tu yo de la relación y veas cosas de ti que no te gustaría mantener, también puede que haya otras cosas que hayas ganado. Utiliza esa capacidad reflexiva que has desarrollado en estos momento para pensar en ti, aprender de lo ocurrido y reconstruirte.

Puedes escribir una carta de despedida, a la relación que has perdido, a ti misma, a quien eras antes y durante la relación. Y una carta de bienvenida a tu nueva yo, dolida y pasándolo mal para llegar a una meta diferente. Para convertirte en la misma persona, pero diferente.

Superar una ruptura…

…va a requerir tiempo y mucho autocontrol. Vas a tener que compartir las cosas con quienes te quieren bien, distraerte y aprender a estar contigo y con tu malestar. La realidad es que no existe ruptura sin malestar, pero sí existe malestar acompañado.

Da igual que haya pasado tiempo, que las heridas aún duelan o que fuese hace poco tiempo. Lo importante es lo que tú necesitas y puede que no hayas sabido dar en el clavo en mucho tiempo.

Si sientes que estás dando vueltas sobre lo mismo una y otra vez, que el tiempo pasa y nada te sirve. Siempre están a tu disposición profesionales de la psicología para ayudarte.

No dudes en contactarnos si sientes que tu proceso no es sano para ti. Podemos ayudarte a superar una ruptura.