Cómo superar la dependencia emocional es una duda muy común en consulta. Primero tenemos que determinar si lo que te ocurre es dependencia o algo natural y humano.

¿Qué es la dependencia emocional?

¿Sientes que tu felicidad depende de otra persona? ¿Te cuesta tomar decisiones sin la aprobación de alguien más? Estas son algunas de las manifestaciones de la dependencia emocional. 

Se entiende por dependencia emocional el hecho de que una persona deposite su bienestar en una segunda persona. Es como poner la felicidad, decisiones y autoestima en manos de otro, que puede ser una pareja, amistad o familiar.

Algunas señales de alerta de estar viviendo esto son:

  • Miedo a estar sola/o. E intentos desmedidos por no quedarse en soledad nunca.
  • Dificultad en la toma de decisiones propias. Necesidad imperiosa por conocer la opinión de otra persona.
  • Adaptación a los deseos o emociones del otro, por encima de las propias. Incluso cuando te hacen daño dichos deseos.
  • Sentir «vacío» o sensaciones similares cuando el otro no te presta atención o no está presente.

Recuerda que todas las personas somos dependientes de otros en cierta medida. La edad adulta cursa con un nivel de independencia y el hecho de tener una identidad propia, que puede verse mermada o apartada por un problema de dependencia emocional en alguna relación concreta.

La dependencia puede ser una dificultad a la que te enfrentas derivada de una relación dañina para ti o por una falta de autonomía que no has podido desarrollar a lo largo de tu vida.

¿Dependencia sana o patológica?

¡OJO! No toda dependencia es negativa. Es más, es necesaria.

Las personas somos animales sociales y necesitamos de otros para nuestro desarrollo emocional.

Cuando hablamos de dependencia sana o patológica, no podemos mirar en un solo hecho o momento concreto de tu vida. Sino en la descripción que abarca LA MAYORÍA de las situaciones o emociones que vives.

En la dependencia sana ocurre que:

  • Buscas apoyo emocional en tus seres queridos, pero puedes encontrar el camino si no están disponibles.
  • Mantienes tu independencia y puedes tomar decisiones propias.
  • Las relaciones que tienes son recíprocas: das y recibes a partes iguales.
  • Disfrutas de la compañía de la gente, pero puedes y sabes pasar tiempo en solitario.

La dependencia patológica se caracteriza por:

  • Sientes que no puedes seguir sin la otra persona.
  • Tus actos van destinados siempre a lograr la aprobación de una o varias personas.
  • Pasas por encima de tus necesidades y deseos para satisfacer las del resto.
  • Piensas antes en las emociones ajenas que en los deseos propios.

¿La clave? El equilibrio. Los blancos y los negros no son sanos para nada en salud mental.

Si sientes que podrías estar viviendo una relación o varias de dependencia emocional patológica, no dudes en pedirnos cita para iniciar una valoración.

Cómo superar la dependencia emocional: consejos prácticos. 

Empieza por reconocer el problema. 

El primer paso es darse cuenta de que puedes estar teniendo un problema.

Empieza por analizar la situación o las dificultades que estás viviendo.

¿Qué es lo que te cuesta? Puede que sea la toma de decisiones, hacer algunos planes, quedar con determinadas personas, etc.

Detecta cuáles son las cosas que te suponen un esfuerzo, que te generan malestar. Detectarlas es el primer paso para cambiarlas.

Después pregúntate: ¿qué me genera la posibilidad de afrontar ese miedo?

¿Qué pasaría si tomas una decisión sin consultarlo a nadie? ¿Y si quedas con esa persona? ¿Y si fueses a ese plan?

Puede que sientas ansiedad, miedo a que otra persona se enfade o un millón de posibles emociones desagradables que te abruman.

Conocer las posibles consecuencias, puede ayudarte a estar preparada.

Expónte a tu miedo.

Escalona lo que te da miedo y ve haciendo de menos a más.

La primera vez es la más difícil. Recuerda que es más fácil si te propones los cambios de uno en uno.

Te propongo que empieces a pensar en las cosas que podrías hacer un cambio: tomar decisiones, hacer planes en solitario o aquello que creas que te costaría menos exponerte a ese miedo.

No va a ser sencillo, va a implicar malestar. Porque las adaptaciones lo implican.

El objetivo es ir poco a poco rompiendo el patrón establecido.

Pon límites

Siempre que sea posible y sepas cómo.

Recuerda que los límites son para ti, que eres la persona encargada de cumplirlos.

A veces la dependencia puede generarse por miedo a que una persona importante para ti se enfade o se decepcione. Empiezas a pasar por encima de ti y acabas haciendo aquello que crees que reducirá el conflicto con esa persona.

En esos casos, los límites son una parte imprescindible del proceso.

Acude a terapia psicológica.

Aprende a superar la dependencia emocional puede pasar por ir a terapia psicológica.

En nuestro equipo tenemos experiencia en este tipo de consultas. Puedes pedir cita aquí.

La forma de trabajar este tema pasa por empezar conociendo el origen de esta dependencia y, por supuesto, descartando la posibilidad de una dependencia sana.

Después te ayudaremos a detectar las áreas en las que puedes empezar a cambiar y te acompañaremos en el proceso de cambio.

No tienes que hacerlo sola. Porque existen personas que pueden ayudarte y validar tu forma de enfrentarte a la vida y las decisiones que tomas, sin generar dependencia.

Cómo superar la dependencia emocional: conclusiones.

Aprender a reconocer la dependencia emocional requiere autoconciencia y honestidad contigo.

Me encantaría decirte que cuando llegas a estos puntos hay una clara evidencia de que esto te está ocurriendo. Pero se trata de un problema en el que una característica sana y humana, se convierte en algo patológico.

Es decir, se desequilibra el tándem dependencia sana-autonomía.

Si sientes que estás pasando por encima de ti, que dudas de todo y que te cuesta sentir seguridad en las relaciones con los demás cuando te muestras como eres; ha llegado el momento de empezar a hacer cambios.

Sea cual sea el nombre que le pongas a lo que te ocurre, no necesitas etiquetarte para poder pedir ayuda. El mero hecho de pensar que podría venirte bien, es una señal.

Así que no lo dejes más y pide tu cita hoy mismo. Se puede trabajar eso que te hace sufrir, que te impide ser tú misma.