La ansiedad en el embarazo es muy habitual.
Parece que cuando te quedas embarazada deberían rodearte arcoiris y unicornios. Como si la felicidad fuera la única emoción que puede acompañarte en este proceso. Así de fácil, te quedas embarazada y ya vas con la sonrisa puesta a todos lados.
¡Pues va a ser que no!
Desde el momento en el que te quedas embarazada pueden empezar a aparecer emociones entremezcladas. Claro que una parte de ti se alegra y está feliz. Y entiendo que te gustaría sentirte así todo el tiempo. Pero la ansiedad también tiene un espacio importante en esta aventura y te tocará lidiar con ella a lo largo del proceso.
Quiero adelantarte que es normal sentir ansiedad. Es una etapa de la vida diferente para la que nadie ha nacido preparada. Tampoco te preparan los embarazos anteriores, aunque ganas experiencia, porque cada embarazo es diferente.
Mi objetivo es que no sientas culpable porque no hay nada que estés haciendo mal. Aunque la ansiedad es complicada siempre, en el embarazo puede volverse más angustiante. Todas hemos oído eso de que el estrés pasa al bebé, así que lee este artículo para entender tu ansiedad y ver qué se puede hacer al respecto.
¿Por qué sientes ansiedad en el embarazo?
El embarazo es un torbellino de hormonas, cambios físicos y emocionales. Tu cuerpo está haciendo un trabajo increíble, pero está sometido a mucha presión.
Hay una emoción que predomina a lo largo de todo el embarazo: la incertidumbre. Y los seres humanos, no nos llevamos bien con esta emoción. Somos adictos al control y el embarazo es un mar de dudas.
«¿Estará todo bien?» «¿Lo haré bien?» «¿Es normal esto que estoy sintiendo?»
Dudas y más dudas que, sobre todo al principio, no tiene ningún tipo de señal que ayude a calmarse.
A esto súmale la expectativas del entorno. Las miles de preguntas que tienes que resolver sin tenerlas claras tú, la idea de que tienes que estar contenta por el mero hecho de estar embarazada. Las redes sociales que se llenan de mamás felices o noticias desagradables en embarazos ajenos (el maldito algoritmo no es el mejor aliado en estos casos).
Cada paso que te aleja del embarazo perfecto, genera ansiedad y malestar.

Ansiedad en el embarazo por trimestres: cómo se siente y por qué.
Primer trimestre: la incertidumbre incial.
Con la llegada de la noticia lo primero que invade suele ser una sensación de incredulidad. Como si esto no estuviera pasándote a ti.
Todo es nuevo y no hay síntomas de un bebé dentro de ti. Así que ahora toca hacer espacio a esta nueva realidad en tu cerebro. Y eso, como todo proceso de adaptación, conlleva tiempo. En lo físico puede no haber ningún cambio, pero tu cabeza ha empezado a funcionar a una velocidad impresionante.
Es normal sentir dudas y ansiedad sobre qué tienes que hacer ahora: «¿Cómo no me he toma el ácido fólico antes?» «¿Qué pasa si bebí cuando aún no sabía que estaba embarazada?» «¿Qué tengo que hacer ahora?» «¿Qué puedo comer y qué no?»
No te han informado. Te puede ayudar hablar con esa amiga que estuvo embarazada, o que lo está ahora mismo. Pero, claro, aparece el siguiendo miedo que te acompañará hasta la semana 12: ¿Y si aborto? ¿Lo puedo contar?
Puedes hacer lo que creas que más te representa y te cuida. No contarlo hasta semana 12 o hacerlo cuando te enteras es una decisión muy personal. Si sientes que la soledad suma peso, cuéntalo. No hace falta pubicarlo en redes, pero puedes compartirlo con alguien con quien te sientes acompañada y validada.
No minimices el lugar que ocupa la incertidumbre en todo este proceso. El predictor ha dado positivo, pero hasta que una ginecóloga no confirme tu embarazo no creerás nada. Y, cuando lo haga, querrás que llegue la siguiente para que te confirmen que todo está bien. Y así cada una de las citas y ecografías que tengas.
Si has tenido pérdidas previas, es normal que tu ansiedad esté por los cielos en el embarazo. Las dos sabemos que una no sabe lo que implica hasta que le ocurre. Así que trátate con cariño y valida lo que estás sintiendo, el miedo forma parte de la experiencia.
Consejo práctico: no existe una fórmula que haga desparecer la ansiedad. Ojalá la tuviera, porque no dudes que te la daría. Pero haciendo estas cosas quizá puedas sentirte un poco más aliviada y ligera.
- Crea un diario emocional: escribir un poco cada día sobre cómo te sientes, vuelca esos pensamientos que te rondan la cabeza y déjalos salir. Esos de los que te avergüenzas y no te atreves a compartir ni con la persona en la que más confías. Los pensamiento en la cabeza se enmarañan, sacarlos puede ayudar a ordenarlos.
- No quieras hacer todo lo que hacías antes: acepta las limitaciones. La maternidad requiere ir más despacio y más cuando el cansancio y las naúseas dominan tus capacidades.
- Lee lo que necesites: dedica tiempo a leer y formarte sobre aquello que puedes comer o no. No hace falta vovlerse una experta en el embarazo, pero puede que tener cierta información te ayude a sentir algo más de control.
Segundo trimestre.
Generalmente (que no siempre) es el más tranquilo a nivel físico. Sin embargo aparecer otras condiciones que pueden generar ansiedad en la madre.
Es el momento en el que el embarazo empieza a hacerse público y, con él, aparecen todas las expectativas que tú y tu futuro bebé tenéis que empezar a cumplir. Sobre todo la dichosa felicidad y la incapacidad de muchos entornos de tolerar el malestar ajeno en una etapa en la que todo sería más fácil si fuésemos contentas y sonrientes por el mundo.
Recuerda que no eres una máquina y, por tanto, no eliges cómo te sientes.
En este periodo es normal empezar a conectar con los cambios que se avecinan y, de nuevo, la dicho incertidumbre que tan mal te cae. Si tienes amigas embarazadas o que ya tienen hijos puede que te empiecen a hablar del plan de parto, de las cosas a comprar, etc. Y tú puedes no sentirte aún preparada para ello.
No ser capaz de mirar tan a futuros y estar en tus cambios físicos y mentales es normal. Cada mujer lleva su ritmo y sus tiempos, no hay un protocolo que cumplir. Hay mujeres que no imaginan ni piensan en el futuro hasta la semana 27, así que no tienes que pensar en ello si tu cerebro no lo está haciendo solo.
Consejos prácticos:
- Crea una rutina de autocuidado: dedica tiempo a cuidar de ti, de tu embarazo y de tu tripa. Puede que tu rutina consista en echarte crema hidratante en la tripa, o hacer fotos de cómo avanza semana a semana. Puede que tu rutina sea un tiempo de ser la persona que eras antes del embarazo. Lo que sea que te viene bien, hazlo un ratito cada día.
- Comparte tus emociones: habla con esa persona (puede ser tu pareja) que es capaz de entender que no eliges cómo te sientes y que puede que solo necesites un abrazo.
- Pon límites: siempre que consideres que lo necesitas. Pon límites y cúmplelos. Si eso implica tomar distancia de algunas personas, habrá que valorar si es viable.
Tercer trimestre: el miedo al parto y al futuro.
El tercer trimestre se caracteriza porque ahora sí que debes estar pensando en lo que viene. Lo hayas vivido ya, o no, sigue dando miedo. Porque la vida cambia con el primer y con lo siguientes hijos.
El parto está cada vez más cerca y llegan las dudas y el miedo al dolor.
Consejos prácticos:
- Haz un plan de parto: puede ayudarte a entender y a conocer un poco más de lo que es el parto y a lo que te vas a enfrentar.
- Ten las cosas preparadas: el bebé puede llegar y tu cada vez estarás más limitada a nivel físico. Así que te invito a estar preparada y elegir aquello que quieres comprar y lo que no.
Recuerda que en todo momento las psicólogas perinatales podemos ayudarte. Puedes pedir cita aquí.

No estás sola.
Si ahora mismo sientes que la ansiedad está robándote la ilusión del embarazo, quiero que sepas que no estás haciendo nada mal. Ser madre es un viaje lleno de emociones, y la ansiedad es solo una parte de él. No significa que no quieras a tu bebé o que no vayas a ser una gran madre. Al contrario, el hecho de que estés aquí, buscando formas de entenderte y cuidarte, es una prueba de cuánto te importa.
Cada día que avanzas en tu embarazo, estás dando un paso enorme. No tienes que hacerlo todo perfecto, solo tienes que hacerlo a tu manera. Respira hondo, date un momento para ti y recuerda: mereces sentirte apoyada y comprendida en este camino.
