Psicología en el postparto: un abrazo para ti, mamá.

Querida mamá:

quiero darte la bienvenida a este espacio. Creado para ti, un lugar en el que espero que te sientas acogida, comprendida y (aunque sea un poquito) puedas resolver esas dudas que te atormenta.

Has cruzado una de las experiencias más transformadoras de la vida: has traído una nueva vida al mundo. Mientras te recuperas físicamente, también estás procesando emocionalmente lo que significa ser madre.

Lo primero que quiero decirte es que lo que estás sintiendo es totalmente válido. Y espero que puedas grabarte esto a fuego, como si tienes que escribirlo y ponértelo de fondo de pantalla. El postparto es un tiempo de cambios y es normal que, durante este proceso, te sientas abrumada, confundida, asustada y otras emociones que te acompañan cada día.

NO ESTÁS SOLA. Lo que estás viviendo tiene nombre, motivos y alguna forma de sobrellevarlo lo mejor posible. Siempre primando el amor, cariño y cuidado por ti que has nacido junto con tu bebé como madre.

¿Qué es normal sentir en el postparto?

Seguramente te hayan hablado de la famosa «montaña rusa emocional» que te atrevasaría tras el nacimiento de tu bebé. Durante las primeras semanas es habitual sentir una mezcla de emociones que no tienen sentido (alegría, tristeza, miedo, etc.) Vas a pasar del llanto a la risa y de la risa a los gritos.

Es normal que estés más sensible de lo normal, que te sientas agotada y aún así te cueste conciliar el sueño. Todo ello es una respuesta natural a los cambios hormonales bruscos y el agotamiento físico.

Es importante que sepas que, al principio, estas emociones son muy normales. Sin embargo, vivirlas es complicado y se hace cuesta arriba. No es lo mismo escucharlo y entenderlo, que vivirlo. Así que lo primero que te pido es que tengas paciencia contigo, porque vas a tener que pasarlo.

¿Debo pedir ayuda psicológica?

Si sientes que buscar el apoyo de una psicóloga perinatal podría beneficiarte, hazlo desde ya. Te mereces el apoyo que quieres.

Si bien los síntomas emocionales suelen rebajar la intensidad pasadas unas semanas, algunas mamás experimentan algo más profundo y duradero, conocido como depresión postparto. Si te sientes atrapada en un estado de tristeza intensa, si tienes dificultades para cuidar de ti o de tu bebé, si te sientes incapaz de disfrutar las cosas que antes te hacían feliz o incluso si tienes pensamientos oscuros o desesperanzados, es hora de pedir ayuda.

La depresión postparto no te define ni dice nada sobre tu capacidad como madre. Hablar con un profesional de la salud mental, ya sea un psicólogo, psiquiatra o consejero, puede hacer una gran diferencia. A veces, el simple hecho de poner palabras a lo que sientes puede aligerar la carga.

No tienes que esperar a estar deprimida para pedir ayuda. Si crees que hablar sobre tu proceso y compartir tu momento vital con una profesional puede servirte de ayuda, aquí estamos para ello. La psicología en el postparto tiene como finalidad acompañarte en estos momentos tan duros.

Herramientas prácticas de la psicología en el postparto.

Sé que probablemente ya has recibido muchos consejos sobre el cuidado del bebé, pero quiero que sepas que cuidarte a ti misma es igual de importante. Aquí te dejo algunas ideas para ayudarte en este proceso:

Busca una red de apoyo.

No intentes hacer todo sola. Rodéate de personas que te hagan sentir segura, comprendida y sostenida. No tengas miedo de pedir ayuda, ya sea para una comida, una siesta o simplemente alguien con quien hablar. Si no tienes esa red cerca, considera unirte a grupos de apoyo para mamás, tanto en línea como en tu comunidad.

Si necesitas ayuda en las tareas del hogar, para hacer la comida o similar: pídela. Di claramente que no quieres que sostengan a tu bebé, sino que necesitas que vayan a cuidarte a ti y a quitarte esas tareas que se te están acumulando.

Escucha a tu cuerpo y tu mente.

El descanso es clave, aunque sea en intervalos cortos. Duerme cuando puedas, come lo mejor posible y no dudes en delegar tareas. Pero también escucha lo que tu corazón te dice. Si sientes que algo no va bien emocionalmente, no te calles.

Todo el mundo sabrá de psicología en el postparto. Sin embargo, no siempre es posible dormir cuando el bebé duerme. Así que aprovecha los momentos que puedas para tumbarte con el móvil o desconectar. No tienes que aprovechar las siestas del bebé para limpiar o poner lavadoras.

Practica la compasión hacia ti misma.

Puede que te exijas ser la mamá perfecta, pero quiero que recuerdes que la perfección no existe. Estás aprendiendo y adaptándote a una nueva etapa de tu vida. Es normal cometer errores, dudar y tener días difíciles. Trátate con el mismo cariño y paciencia que ofrecerías a tu bebé.

Recuerda que todos saben lo que tienes que hacer. Todos sabrán como hacer que tu bebé duerma más, coma mejor o llore menos. Pero tú sabes, mejor que nadie, que haces lo que puedes y lo que está en tu mano. Un bebé es un bebé y no hay nada que puedas hacer para que deje de serlo.

Crea momentos de autocuidado.

Aunque ahora el tiempo parece escaso, busca pequeños espacios para ti. Quizá sea una ducha tranquila, una taza de té caliente o cinco minutos de respiración profunda. Estos pequeños momentos de autocuidado pueden ayudarte a reconectar contigo misma y recargar energías.

Si te sientes muy frustrada porque tu bebé no te permite seguir esta pauta. No te preocupes. Quizá es el momento de no hacer planes e ir día a día. Hay veces que esta es la tarea más complicada de todo, sobre todo cuando te gusta tener las cosas bajo control.

Habla de tus emociones.

Ya sea con tu pareja, un amigo cercano o un profesional, no guardes para ti sola lo que sientes. A veces, el simple hecho de decir en voz alta «me siento abrumada» puede aliviar una parte del peso que llevas. La vulnerabilidad no es una debilidad, es una fortaleza, y compartir lo que sientes te permitirá recibir el apoyo que necesitas.

Busca esas personas que te hagan sentir comprendida y, sobre todo, validada. Porque como te decía al principio tienes derecho a sentir lo que sientes. Y, a veces, no hay nada que pudieras haber hecho para no sentirte así.

Permítete sentir.  Es importante que sepas que todas las emociones que estás experimentando son válidas. Está bien llorar, sentirte frustrada o agotada. Permítete pasar por estos sentimientos sin juzgarte. El postparto es un proceso, y como cualquier proceso, tiene altos y bajos.

Recuerda, mamá: lo estás haciendo bien.

No hay un manual perfecto para la maternidad, pero quiero que sepas que, sin importar cómo te sientas ahora, lo estás haciendo bien. Eres suficiente tal y como eres. La maternidad puede ser maravillosa y agotadora al mismo tiempo, y eso está bien. Cada día que pasa estás aprendiendo, ajustándote y dando lo mejor de ti.

Si en algún momento te sientes abrumada, si sientes que las expectativas son demasiadas o si necesitas un respiro, busca ayuda sin dudarlo. Hablar con un profesional de la salud mental no es un signo de debilidad, sino de fortaleza. Cuidarte a ti misma es también cuidar a tu bebé.

La psicología en el postparto tiene como primer paso acompañarte y validarte en tu camino. Desde aquí te mando un abrazo. No tienes que hacerlo todo sola. Hay amor, apoyo y herramientas esperando por ti en cada paso de este camino.