Mamá o papá, primerizo o no primerizo. Bienvenido al mundo de la crianza. Puede que acabes de llegar o que estés por aquí después de varios hijos. Pero en este momento has llegado a mi blog porque lo único que te apetece hacer es mandar al carajo y gritarle a alguien “NO TE METAS EN LA CRIANZA DE MI HIJO”.

No estás sol@.

Como venía diciendo si has caído aquí es porque estás en donde muchos otros han estado antes. Y donde muchos otros están también actualmente. Porque no, esto no solo pasa en tu entorno, pasa en casi todos. Por desgracia son muchas las personas que te rodean y que saben qué o cómo tienes que hacerlo o le iría mejor a tu hijo.

Paradójicamente, esas mismas personas que te dicen lo que deberías estar haciendo suelen ser aquellos que no tienen hijos (todos hemos sido esa persona en algún momento) o los que te han criado a ti o a tu pareja. Sí, los abuelos de tu criatura son justamente los mayores expertos en crianza del mundo. “Al fin y al cabo tú no has salido tan mal”

Y puede que te sientas culpable, cuando les hablas mal o les pides que no se metan. Cuando llegas a tu límite y no has podido evitar esa mala cara o respuesta. Porque eres un ser humano y tienes derecho a equivocarte y a estar bastante cansado de lo mismo todos los días.

Puede que no sean los abuelos, que sean otros padres o madres. Que todos piensan que su forma de hacer es la mejor. Y no tiene por qué estar mal lo que hacen con sus hijos, pero no te olvides de que ese hijo del que hablan es el tuyo y lo que estás haciendo es lo mejor que puedes y sabes. Hay consejos que te servirán, otros que pedirás y agradecerás y otros que no entenderás el motivo ni el consejo en sí mismo.

Así que lo primero que quiero que interiorices es: opiniones hay muchas y no todas son acertadas. Y aunque la gente opina con su mejor intención, a veces poner límites depende de ti. Eso sí, no todos van a ser capaces de respetarlos.

¿Cómo pedirle a alguien que no se meta en la crianza de mi hijo?

Lo primero de todo es que valores a quién se lo quieres decir.

Está claro que siempre existe la opción de gritar “no te metas en la crianza de mi hijo”, pero puede hacerte sentir muy incómodo. Hay personas que son más cercanas o influyentes que otras. Personas que son más críticas y otras que lo hacen de forma más relajada.

Mi recomendación es que empieces por esas personas que sientes que te van a entender y respetar. Y, posteriormente, lo hagas con esas personas que crees que van a ser más resistentes.

Qué decir a la hora de poner límites.

Es importante que elijas un momento tranquilo, en el que todavía no haya sucedido que las opiniones de lo que “deberías” hacer hayan empezado. Esto ayudará a que tu barrita de paciencia esté al máximo.

Para empezar, empieza reconociendo la buena intencionalidad de los consejos recibidos pero no pedidos. Habla de lo mucho que valoras que quieran ayudarte en este camino y explícales que no durarás en pedir ayuda en aquello que necesitas.

Si es una persona mayor, dile que los tiempos cambian y tú, como persona adulta, estás eligiendo hacer algunas cosas diferentes. Sabes que lo suyo funcionó bien (si así lo consideras) y les agradeces que lo hayan hecho así. Pero ahora te toca a ti y has elegido hacerlo de otra forma. Una forma con la que te sientes muy cómoda y acorde a tu forma de pensar. Es por eso, que simplemente les pides que lo respeten y te dejen hacerlo a tu manera. Por supuesto, contarás con ellos cuando lo necesites, pero sus comentarios acerca de lo mal que está lo que haces no te están ayudando, así que les agradecerías que se limitasen a dar los consejos que se les piden.

Es importante que cuando los comentarios acerca de tu forma de criar comiencen, hagas uso de la técnica del disco rayado. Es decir, repetir una y otra vez de forma serena que les agradecerías que no opinasen. Usa una frase corta y concisa, con la que recordar aquello que hablaste en su momento.

Es importante no esperar que con una sola conversación las cosas van a cambiar. Las personas que tienden a opinar, van a caer en el automatismo de opinar de nuevo. No lo hacen por maldad, realmente sienten que lo hacen para ayudarte a sobrellevar el duro camino de la crianza.

Cuando lo hace mi familia política.

En este caso, es importante actuar como un equipo. Habla con tu pareja y menciona cómo te hacen sentir algunos comentarios. Pídele que preste atención y busca la manera de hacerlo juntos.

La conversación puede darse igual que lo harías con tu familia, pero quizá es más sencillo si el portavoz de la conversación es tu pareja. Al fin y al cabo, es su familia y sabrá un poco mejor cómo plantear conversaciones complicadas.

Si tienes, o tenías, una muy buena relación con las personas que dan su opinión sobre la crianza de tu hijo puedes tratar de exponerles tu malestar directamente. Pero es especialmente importante elegir un momento de calma y tranquilidad a la hora de hacer frente a eso que te está ocurriendo, ya que es un tema que puede resultar delicado.

Recuerda que cualquier forma de criar es válida, siempre que sea respetuosa con el menor. Simplemente tienes que encontrar aquella que te funciona con tu hijo y no la que otros creen que deberías llevar a cabo.

Espero que este artículo te ayude y consigas decirle a esa persona “no te metas en la crianza de mi hijo”. Si te surgen dudas, siempre puedes contactarnos.