“Se habla mucho de relaciones de pareja sanas. Pero, ¿qué es eso? ¿cómo sé si tengo o no una relación sana?”
Seguramente hayas oído de las famosas “red flags” que últimamente se escuchan tanto. Se habla mucho de aquello que no puede ocurrir en la relación y poco de lo que sí es necesario que ocurra en la misma.
En terapia me encanta hablar de aquello que es peligroso y en dónde hay que poner cuidado. También hay algo que me encanta explicar y son los componentes de una relación sana.
Relaciones de pareja.
Existen muchas formas de establecer una relación de pareja. Da igual cuáles sean los límites que habéis establecido o las bases de vuestro contrato de pareja. Lo importante cuando hablamos de relaciones de pareja son las emociones y sensaciones que surgen tanto cerca o lejos de la(s) persona(s) con quien has establecido tu relación principal.
Puede haber momentos en los que tu relación no sea lo más sana posible, si es el caso es importante valorar el grado de daño que estás sintiendo en el proceso. Ten en cuenta que las dinámicas que se establecen con algunas personas no son las más óptimas y no tienes que aguantarlo todo, una relación puede romperse cuando una de las partes así lo decide. A veces, tomar la decisión de seguir luchando parece más fácil que romper, pero no siempre es lo más beneficioso.

Relaciones de pareja sanas.
Desde nuestra forma de entender las relaciones consideramos que existen elementos esenciales que componen una relación de pareja sana:
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Sentirte tranquil@
Las relaciones sanas tienen la capacidad de hacerte sentir una tranquilidad diferente. Al principio de las relaciones es raro sentir dicha tranquilidad, porque no hay seguridad en el vínculo todavía. A medida que pasan los días y los meses, es complicado no confundir la ansiedad con amor.
Por ello, no descartes como aburridas las relaciones en las que te sientes en calma. Es importante aprender a valorar la tranquilidad como un valor añadido de cualquier relación. ¿Estarías contento si tuvieras un amigo que a veces quiere estar contigo y a veces no? ¿Y con uno que puede que hoy parezca tu amigo y mañana te diga que no lo sois? ¿Qué tal si pruebas a tener un amigo que a veces parece que te quiere mucho y al día siguiente que te odia?
Si tu respuesta es que no, igual es el momento de valorar no aceptar tampoco este tipo de situaciones con parejas o posibles parejas.
Si tu respuesta es que sí, sería bueno poder repasar y analizar los patrones relacionales que estableces con los demás. Sobre todo, si estos te hacen sufrir de manera recurrente.
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Sentirte respetad@
No vale con saberlo, el respeto hay que sentirlo.
Es esencial para una relación sana sentirte libre de poder decir lo que quieras, siempre que no implique saltarte el respeto hacia la otra persona.
Sentir que se te está respetando puede analizarse desde varios puntos, por ejemplo, sentir que puedes decir que no cuando no quieres hacer algo sin que eso suponga una discusión.
Cuando una persona quiere algo y el otro miembro de la pareja no quiere lo mismo, es importante sentir que los límites establecidos son válidos y han sido respetados. En ocasiones hay límites que pueden ir en contra de tus valores, como el hecho de querer o no tener hijos en un futuro. Dichos límites son respetables y pueden conducirte a tomar una decisión sobre la continuidad de tu relación.
Respetar los límites no implica aceptarlos con resignación, sino tener en cuenta que son los que la otra persona ha establecido y no castigarle por ello. Aunque algunos puedan conducirte a tomar decisiones difíciles. Nadie debería renunciar a las cosas esenciales para uno, y menos para no hacer enfadar al otro.

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Sentirte valorad@
Este punto es especialmente importante. No solo basta con valorar o admirar mucho a tu pareja, es esencial hacérselo llegar. Cada persona se siente valorada de diferentes formas: hay personas que lo sienten cuando pasan mucho tiempo juntos, otros cuando les animan con nuevos proyectos, otras personas cuando hablan de ellos en su entorno. Hay infinidad de maneras de sentirse querido o tenido en cuenta.
Por tanto, el primer paso es entender qué necesitas tú para sentirte así. El segundo paso es comunicárselo a tu pareja para que valore si tiene la capacidad y las ganas de llevarlo a cabo. Ten cuidado con engancharte a los extremos de “siempre” y “nunca”. Una persona no puede estar constantemente priorizando lo tuyo a lo suyo propio. Así que refuerza los avances y pide con calma aquellas cosas que aún te faltan para sentirte bien en tu relación.
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Sentirte segur@
La seguridad es uno de los elementos clave en cualquier relación de intimidad que establezcas con alguien. Tanto en la amistad, pareja, familia u otras relaciones.
El apego seguro se basa en la capacidad de confiar en otras personas y depositar en ellos tu propia vulnerabilidad. Ser capaz de hacer esto depende, en parte, de nuestra historia y de la seguridad que sientes en la relación.
La seguridad está muy relacionada con todos los aspectos anteriores que componen una relación sana. Sin embargo, no en todas las relaciones que estableces tienes porque sentir la seguridad de que dicha relación vaya a ser duradera. Esta falta de certeza puede llevarte a elevados niveles de ansiedad que impidan vivir el proceso con tranquilidad y disfrutando del mismo.
Si te notas constantemente alerta y con miedo a que tu relación de pareja termine de manera sobrevenida, quizá está faltando un componente de seguridad. La capacidad de hacerte sentir en un ambiente seguro, puede estar en el otro, pero también puede estar en tu aprendizaje de qué es la seguridad y cómo se alcanza.
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Sentir confianza.
La confianza que depositas en el otro depende en parte de ti, pero no puede darse sin los factores anteriores. Si alguien con quien llevas tiempo ha traicionado tu confianza alguna vez, es normal que sientas reparo a la hora de volver a confiar en esa persona.
La confianza es un regalo que se le hace a la otra persona, pero a la vez una entrega de tu vulnerabilidad. Por tanto, las personas van a tener que dar muestras de confianza y repararla si la han roto previamente.
A veces hay personas que no logran confiar en los demás por todas las veces que otros la han roto y se sienten incapaces de volver a confiar en nadie. Si esto te ocurre a ti o a alguien que conoces, no dudes en buscar ayuda para poder entender y solucionar este conflicto interno.
Tener relaciones de pareja sanas.
Recuerda que tan importante es sentir todo esto como hacerle sentir lo mismo a la otra persona. Para saber si está sintiéndose así es importante practicar la escucha activa y la empatía con la otra persona. Las relaciones de pareja son posibles, no desistas en tratar de construir la tuya.
Si tienes dudas acerca de tu relación o de tu funcionamiento en la misma, no dudes en pedir ayuda. En Serene Psicología podemos acompañarte.
