«No sé qué hacer con mi vida»
Esa frase que te persigue desde hace tiempo. Sabes que viene un cambio, pero no tienes ni idea de hacia donde quieres ir.
A veces no es que no lo sepas, tú lo tienes claro. Lo que no sabes es si podrás ir hacia donde quieres. Quizá es el momento en el que sientes que te va a tocar hacer lo que se pueda con lo que la vida te ofrezca.
Sea cual sea tu situación, el agobio se apodera día a día de tu mente. Le das vueltas todo el rato a la idea de «no sé qué hacer con mi vida».
Te sientes estancado, paralizado y sientes que necesitas moverte.
Analiza la situación. ¿Qué te lleva a pensar «no sé qué hacer con mi vida»?
No podemos emitir cambios sin análisis.
Muchas veces en la vida y muchas personas diferentes podemos llegar a tener ese pensamiento de no saber qué hacer con tu vida, pero la realidad es que no todos llegamos a ese punto por los mismos motivos.
Un momento muy habitual en el que estos pensamientos rondan la cabeza es cuando toca cambiar de etapa (final de la etapa académica, elegir el primer trabajo, etc.).
Otras veces viene derivado de una necesidad de cambio, como un cambio de trabajo (incluso de tipo de trabajo) o un cambio de ciudad o de país.
Puede que no haya cambiado nada por fuera y ese sea el problema. Que lo que hay en tu vida ahora mismo no está siendo suficiente para sentirte satisfecho y completo.
Analiza tu situación, sé sincero contigo y trata de pensar qué cosas pueden estar generando ese pensamiento. No quiere decir que hagas nada con ello todavía, pero para poder entender un pensamiento que genera malestar necesitamos conocer su origen.

Crisis existenciales.
Las crisis existenciales son un motivo de conflicto interno que hacer sufrir mucho.
Entiendo tu agobio y ese pensamiento constante de «no sé qué hacer con mi vida». La realidad es que esa tendencia a centrarte en la solución sin conocer el principio de todo no va a ayudarte.
Antes de saber qué hacer con tu vida, vamos tener que ordenar ese batiburrillo mental que tienes.
Te recomiendo que cojas papel y boli. Empieza a escribir lo que te ocurre.
Puede resultar muy incómodo, a nadie nos gusta adentrarnos en el mundo interno que nos hace sufrir. La realidad es que darle la espalda y no prestarle atención no va a mejorar nada.
Necesitas afrontar lo que está ocurriendo. La solución no es solo una, los motivos por los que te sientes así no son tan fáciles de identificar.
Si sientes que necesitas ayuda para mirar hacia dentro y ser sincero contigo mismo, es hora de buscar ayuda profesional. Todo proceso de terapia psicológica empieza por una buena evaluación.
Te podemos dar más información al respecto aquí.
¿Qué hago cuando no sé qué hacer con mi vida?
Bien, ahora podemos pasar con un buen análisis a empezar a hablar de cosas que se pueden hacer.
1. Comparte lo que te está ocurriendo.
Cuando tú mismo no eres capaz de saber qué hacer con tu vida, puedes compartirlo con personas que te quieran, quieran lo mejor para ti y sientas que te conocen bien.
Hay personas que te conocen de hace mucho y pueden no haberse dado cuenta de los cambios que has ido sufriendo durante este tiempo.
Seguro que tienes cerca personas que tienen una buena capacidad de observación y análisis. Personas que puedes considerar buenos amigos (o familia) y que sientes que pueden estar viendo las cosas desde una perspectiva que te ayudaría.
Puede que no te guste lo que tengan que decirte, sobre todo cuando te dan una visión que no te gusta ahora mismo. Puede que se equivoquen o puede que desde fuera las cosas se vean mejor.
Tener otras opiniones ayuda a saber por dónde empezar a cambiar cosas.

2. Elabora un plan de acción.
Prioriza aquello que sientas que necesitas mover lo antes posible.
Puede que sea el trabajo, los tipos de planes que hacer o alguna relación dañina que tienes en tu vida.
Empieza por elegir lo que es más urgente e importante para ti.
No tienes que romper con todo de golpe, ni hacer cambios bruscos. Puedes elaborar un plan de acción.
¿Qué necesitas que cambie? ¿Cómo puedes conseguirlo? ¿Cuáles son los pasos a realizar?
No tienes que tener la certeza absoluta de que va a funcionar. Por eso los cambios no tienen que ser absolutistas.
A veces puedes empezar por una conversación seria con quien sea necesario, otras puedes buscar qué opciones tienes en el mundo.
La idea de romper con todo de golpe puede resultar aliviante, pero puede no ser la solución porque no rompe con el bloqueo ni la sensación de estancamiento.
3. Haz cambios poco a poco
Romper con todo puede resultarte atractivo.
Irte al otro lado del mundo parece que soluciona tus problemas.
Mi recomendación es que hagas cambios poco a poco. Es la mejor manera de romper el bloqueo y ser constante.
Pero también es una manera de saber si los cambios que vas emitiendo son los adecuados o no.
Por supuesto, recuerda que si sientes que con todo esto no es suficiente. Que tus bloqueos no puedes romperlos en solitario, es el momento de pedir ayuda.
Recuerda pedir ayuda a un psicólogo profesional. En Serene podemos valorar si tenemos la persona adecuada para ayudarte.
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