«Mis hijos adultos no se hablan»
No consigo gestionarlo, quiero que lo arreglen pero no me hacen caso.
Primero de todo déjame decirte que lo siento. Que tus hijos adultos, que les quieres tanto o más que cuando fueron pequeños, no se hablen es un dolor grande para una madre.
Vamos a ver juntas cómo podemos hacer frente a esta realidad.
Trata de entender porqué tus hijos adultos no se hablan.
Sé que cuesta, que es complicado topar con esta realidad. Pero tus hijos son adultos y si no se hablan es por algo.
Quizá te lo han contado mil veces o puede que nunca te hayas sentido preparada para escucharlo.
Te voy a pedir que analices lo que te han contado, para entenderles. Que trates de ponerte en su lugar.
Seguramente para ellos tampoco sea fácil verte pasarlo mal, así que si han tomado la decisión de no hablarse quizá es por motivos de peso para ellos.
Si no entiendes muy bien qué les ha llevado a tomar esta decisión, pregunta. Escucha y trata de entender lo que necesitan.
Sé que tienes ganas de mediar y de que todo esto acabe de una vez por todas. Pero cuando los hijos son adultos, no se puede interferir en sus decisiones.
Entonces, ¿no puedo hacer nada al respecto?
Siempre se puede hacer algo. Pero no siempre ese algo tiene el efecto que quieres.
Es decir, puede que por mucho que hagas tus hijos adultos no se hablen. Porque el resultado final no depende de ti, sino de las partes que tienen un conflicto.

Lo que puedes hacer es:
Habla con ellos.
Expresa cómo te sientes al respecto. Valida sus emociones y su vivencia, pero prueba a contar también tu punto de vista.
No les impongas ni obligues a hacer algo que no quieren hacer. Pero puedes contarles lo que te gustaría que pasase.
A veces invitarles a tener una conversación contigo como mediadora puede ser una forma para escuchar a las dos partes.
Te repito que esta fórmula (ni ninguna) es mágica, pero igual puede ayudarte a sentir que lo has intentado.
La comunicación es la primera vía para aliviar el conflicto. Aunque a veces tienes que forzar muchas conversaciones o dejar que pase un tiempo del conflicto inicial para poder llegar a soluciones mediadoras.
Acepta tus limitaciones.
Como te he dicho a lo largo de este blog, que tus hijos adultos no se hablen no depende de ti. Por tanto, al solución tampoco.
Sé que duele, que pesa y que es una realidad que te apena enormemente. Pero las cosas a veces ocurren así y toca aceptarlas.
Aceptarlas no es que no te afecten. Porque para aceptar una realidad que no te gusta vas a pasarlo mal. Tienes que vivir esa pena e impotencia que te genera no ser capaz de encontrar una solución.
Puedes poner tus límites (ahora hablamos de eso), pero entendiendo que esos límites no pueden implicar obligar a nadie a hablarse entre ellos.
Establece tus límites, si lo necesitas.
Hay madres que tienen como límite que ningún hijo le hable mal del otro.
Otras, solo quieres que sus hijos adultos que no se hablan sean capaces de escuchar hablar de su hermano/a.
Piensa en las cosas que tus hijos hacen y te dañan especialmente, más allá de no hablarse. Puede ser sentir que tienes que hacer malabares para verlos a todos, o sentir que no puedes hablar de lo que haces con uno de ellos si el otro está presente.
Hablarse o no es decisión de ellos, pero eso no puede limitar lo que tú dices o haces en tu día a día.
Así que establece tus límites y no permitas que sus decisiones afecten a tu forma de vivir la relación individual que tienes con ellos.

Comparte cómo te sientes si tus hijos adultos no se hablan.
Este conflicto no es tu culpa, no depende de ti, pero te afecta.
Negar la realidad de tus emociones en todo esto solo puede llevarte a que te coma por dentro. Las cosas fuera de la cabeza están mejor, porque tienen más espacio.
Así que busca esa persona de confianza, que te hace sentir comprendida y validad y habla de ello. Aunque sientas que entras en bucle, aunque solo sea para desahogarte. Pero sentir que alguien te comprende y te escucha puede tener un efecto muy reparador.
En la vida pasan cosas que no se logran entender, que no te parecen razonables y que cuesta aceptar. Sin embargo, hablarlo una y otra vez (aunque no lo parezca) permite ir aceptando e integrando esta realidad tan dolorosa.
Puede que conozcas alguien en la misma situación que tú o que la pasase antaño. A veces las personas que han vivido lo mismo que tú pueden comprender y ayudar más de lo que te imaginas.
Otras veces, necesitas buscar esa amiga o persona que todo lo comprende sin juicio. Esa persona que entiende que no se necesitan consejos, más bien un abrazo y una caricia compasiva.
Pide ayuda profesional si lo necesitas.
Si la realidad que estás viviendo cuando tus hijos adultos no se hablan te está superando y afectando a tu día a día, puede que haya llegado el momento de pedir ayuda.
Se puede pedir ayuda profesional de muchas maneras, desde el médico de cabecera hasta una profesional de la psicología.
Aquí podemos asesorarte de qué sería lo mejor en tu caso, puedes contarme y yo te contestaré con mi opinión de qué pasos puedes dar.
No eres débil por pasarlo mal, no tienes que intentar ser fuerte. Es el momento de cuidarse y entender qué necesitas para aceptar esta realidad tan dolorosa.
¡Te mando un fuerte abrazo!