«Estoy tranquila pero siento ansiedad»

¿Es posible? Perfectamente.

Seguramente tu cuerpo sienta que no ha podido liberar toda la tensión que ha acumulado durante mucho tiempo. Y ahora que estás tranquila es cuando puede liberar esa ansiedad y ese estrés acumulado durante todo este tiempo.

¿Por qué estoy tranquila pero tengo ansiedad?

Probablemente porque seas la reina de la desconexión, de tirar para adelante y hacer como si no pasase nada.

Es posible que hayas pasado una época de mucho agobio y estrés. Con dificultades para llegar a todo y una sensación de estar apagando fuegos todo el tiempo.

Y justo cuando ha terminado, parece que viene todo. El cuerpo no puede hacerse cargo de las emociones cuando necesita ejecutar.

El cuerpo puede liberar todo lo que ha acumulado cuando todo pasa. Por eso cuando estás tranquila, puede aparecer la ansiedad.

Es posible que no seas consciente de qué ha pasado en tu vida para acumular tanta tensión y sentir tanta ansiedad en este momento.

Que no lo sepas, no quiere decir que no existan motivos. A veces, las personas de tu alrededor son las que pueden ayudarte a entender lo que está pasando. Sobre todo si tiendes a minimizar las cosas que te pasan en el día a día.

Formas de reducir la ansiedad si estás tranquila.

La ansiedad puede ser mental o física. Sea como sea, vamos a ver algunas herramientas prácticas que puedes empezar a poner en marcha hoy mismo.

Escribe sobre tu ansiedad.

Describe lo que sientes o simplemente deja que tu cerebro diga cosas inconexas y sin sentido.

Pero escribe a mano, por favor. Porque escribir a máquina no deja que el cerebro fluya de la misma manera, no procesa igual las emociones.

Cuando estás tranquila pero tienes ansiedad es normal que la incertidumbre y no comprender qué está pasando te agobie sobre manera.

Puedes seguir pensando qué está pasando o empezar a escribir y ver a donde te lleva tu cabeza, porque probablemente te ayude a encontrar algunas respuestas a tu problema: Estoy tranquila pero siento ansiedad.

La escritura puede ser una de las herramientas más terapéuticas por las que empezar tu proceso.

Habla con alguien.

No  te calles lo que te está pasando.

Dentro de tu cabeza las cosas tienen poco espacio y no paran de volver una y otra vez a ella. Sacarlas es una de las herramientas que más ayuda a calmar la mente.

Además, cuando sientes que alguien te escucha tiene un efecto tremendamente beneficioso.

Puede que después de hablar con tu madre, con esa amiga o con tu pareja te sientas más liberada y esa tranquilidad se haga más palpable.

Hablar es una manera de reducir la incertidumbre, ordenar pensamientos y, a veces, puede ser que la persona a la que le contamos lo que nos pasa nos ayude de alguna manera.

Hay personas que saben leernos mejor que nosotras a nosotras mismas.

Haz ejercicio físico.

Tanto si tu ansiedad es física como si es mental, el ejercicio físico es una estrategia de los más óptima para cuidarla.

Después de hacer ejercicio puede que estés más en calma, al menos físicamente. Y desde ahí es más fácil pensar con claridad.

Recuerda que el objetivo ahora mismo no es que la ansiedad desparezca (desgraciadamente no funciona así), es lograr un poco de calma mental y física para aprender a detectar de donde viene la ansiedad que sientes a pesar de estar tranquila.

Y si ya de paso, reduces esa ansiedad pues mejor que mejor.

Busca tus patrones y aprende a reconocerlo.

(Como si fuera tan fácil…)

Lo sé, sé que lo que te pido es complicado y que reconocer patrones propios no es tan sencillo.

Puede que seas consciente de algunos de ellos, pero no de todos.

Recuerda que en Serene podemos ayudarte con esto, que al fin y al cabo es nuestro trabajo. Puedes solicitar información aquí.

Pero también es posible que en esos patrones que ya reconoces, haya cosas que te hagan llegar a estos puntos.

Estás tranquila pero sientes ansiedad. Sabes que es cierto que hay cosas que te suelen llevar a esta situación que no es la primera vez que vives.

Justo cuando todo se ha calmado, cuando puedes empezar a disfrutar o cuando te metes en la cama para descansar, aparece esa maldita ansiedad que lo fastidia todo.

Y la clave puede estar en los patrones que sigues, que llevas años haciendo y toca empezar a romper.

La terapia psicológica puede ayudarte.

Cuando hablamos de ansiedad, no hace falta llegar al extremo para pedir ayuda.

Basta con estar cansada o harta de que siempre se repita la misma historia.

Si sientes que la terapia psicológica podría ayudarte, te orientamos en quién es la mejor psicóloga para ti con una llamada informativa.

Solicita la tuya aquí.