La infidelidad es una de las grandes heridas que pueden surgir en las relaciones.
Puede que tu pareja te haya sido infiel o que seas tú quien lo ha sido.
Sea como fuere, la realidad es que la infidelidad ha atacado vuestra pareja y ahora no sabéis cómo afrontarla.
¿Se puede perdonar una infidelidad?
La respuesta corta es sí.
Se puede perdonar una infidelidad, pero no es tarea fácil.
Como he dicho al principio la infidelidad supone una herida. Una herida en la confianza en la pareja, en la autoestima y en la seguridad en uno mismo.
Lo que antes podía resultar una relación se confianza, seguridad y tranquilidad. Se vuelve un lugar dañino y en el que tu cuerpo siente peligro y la necesidad de estar en alerta.
Para perdonar una infidelidad tanto tú como tu pareja tenéis que estar en el mismo barco: el de la reparación.
Cuando en una casa sale una humedad, podemos esperar a que se seque, rascar la pintura y pintar encima. Pero si no acudes a la fuente de la que viene el agua, esa humedad volverá a salir.
La infidelidad ataca directamente a los cimientos de la relación y, por tanto, para perdonarla hay que hacer obras que llevan tiempo y esfuerzo.
Para perdonar no vale con decir «te perdono» y seguir la vida como antes. Porque la infidelidad rompe lo que antes conocíamos.
¿Cómo recupero la confianza tras un infidelidad?
Con mucho trabajo en equipo.
Esto no se trata de aguantar el tipo un mes y luego querer que todo vuelva a ser como antes.
Tampoco consiste en pretender que la cosas cambien radicalmente y que ahora no haya salidas con amigos ni planes similares.
La infidelidad no significa que las cosas no funcionasen. Implica que uno de los dos se ha saltado los acuerdos que se habían pactado en la pareja.
No puede ser algo que se use contra la otra persona de manera persistente, pero tampoco hacer como si no hubiera pasado.
A la persona que ha sido infiel le toca reparar este daño y, por lo tanto, quizá estar más atento, comprensivo y cuidadoso con lo que a su pareja le despierta alerta.
La persona que ha sufrido la infidelidad no puede aprovechar el momento para solicitar cambios radicales en la vida de la pareja.
Si lo que había antes de la infidelidad no te convencía, no va a convencerte después.

¿Qué pasa si no logro perdonar?
No pasa nada.
Si lo has intentado, no es un fracaso. Y si ni siquiera lo has intentado, tampoco lo es.
Recuperar la confianza es complicado, requiere esfuerzo y mucho trabajo. Pero sobre todo, mucha capacidad de perdonar que no siempre se quiere ni se puede poner en marcha.
A veces las personas necesitamos tiempo para procesar lo ocurrido. Para ver cómo me ha afectado el daño.
No sé lo que pasará en el futuro, pero lo que sí sé es que tienes que escuchar tus emociones y si ellas dicen que no puedes quedarte porque eso te va a hacer más daño, no te quedes.
Una relación no es ni mejor ni peor por sufrir una infidelidad, pero tampoco es mejor ni peor por seguir juntos después de ella.
Cada relación es un mundo, cada persona es un mundo y cada historia es personal e intransferible. Tu historia tiene que representarte a ti, no a otra persona.
Superar juntos o separados una infidelidad no es ni un logro ni un fracaso.
Mitos sobre la infidelidad.
«Eso es que algo no funcionaba»
No, la infidelidad no habla nunca de cómo es o no una relación.
Habla de la decisión que uno de los miembros de la pareja ha tomado respecto al cumplimiento de las normas que había establecido con su pareja.
Ser infiel no ocurre porque falte algo dentro de la relación o porque haya cosas que no funcionan.
Si esto fuese así, se puede hacer otras cosas antes de romper los acuerdos establecidos.
La infidelidad no es el resultado de una situación previa, es una decisión que se ha tomado por una de las partes.
Solo hay infidelidad cuando se cruza un límite físico.
Mentira.
La infidelidad tiene muchas caras. Y ocurre en el momento en el que se cruza un límite establecido con la pareja.
Cuando dudes de si esa conversación, esos gestos o esas actitudes hacia otra persona son o no infidelidad pregúntate si te gustaría ver a tu pareja en esa situación.
También pregúntate si lo harías delante de tu pareja, se lo ocultarías o si tu pareja se sentiría cómoda ante esas situaciones.
Si crees que son cosas que podrían dañar a tu pareja, cosas que le ocultas porque «no están bien» o que si la otra persona las hiciera te ofendería, puede que estés cruzando el límite de infidelidad sin contacto físico.

Si eres infiel una vez, siempre lo serás.
La infidelidad es un comportamiento, no una etiqueta.
Nadie es infiel de por vida. Porque todos hemos podido cometer errores.
Es más, es complicado encontrar una persona que nunca jamás haya sido infiel antes a su pareja.
Claro que podemos encontrar personas que no hayan cruzado el límite de lo físico, pero no de lo mental.
Por eso se dice que la fidelidad es un mito del amor romántico, porque todos podemos sentirnos atraídos por otras personas que no sean nuestras parejas. Lo importante es lo que haces con esa atracción.
Pero sobre todo entender que alguien pudo ser infiel en el pasado y no volver a serlo nunca.
No puedes controlar la infidelidad.
Si alguien quiere ser infiel, lo será. Por mucho control que intentes ejercer.
Da igual que revises sus conversaciones, sus redes sociales o cada uno de sus movimientos.
Eso solo lleva a sentir la relación como una prisión y a descubrir mentiras que se han dicho para evitar conflictos o enfados.
Da igual lo mucho que controles, vigiles o estés alerta de los movimientos de tu pareja. La infidelidad es una decisión y, como tal, si una persona elige ser infiel lo será.
La terapia ayuda en estos casos.
Tanto la terapia individual como la terapia de pareja pueden ser buenos aliados en estos casos.
Es un proceso en el que poder ir descubriendo los daños ocasionados por la infidelidad a nivel individual y de pareja. Conocer qué hay que reparar y qué peticiones no sirven de ayuda.
Recuerda que en Serene psicología puedes solicitar una llamada informativa aquí para que te asesoremos en tu caso qué sería lo mejor.
Siento mucho que estés pasando por esto. No tienes que hacerlo sol@.