Tener miedo a perder el control puede ser realmente desagradable.
A veces no son los pesamientos los que dan miedo, sino la sensación de que no puedes pararlos. De que estás perdiendo el control de ti, de tu vida, de tu cabeza.
Es como sentir que te estás volviendo loco, estás siendo consciente de ello y no puedes hacer nada para frenarlo.
Pero te aseguro que no es así, no te estás volviendo loco ni estás perdiendo el control.
Todo está siendo generado por tu mente que funciona cada vez más rápido, con más ansiedad y salta de una idea a otra (enganchándose especialmente en las que no quieres pensar).
Entiendo que sientes que en cualquier momento podrías desbordarte y perder el control de tu mente.
Pero sentirlo no lo convierte en realidad, es solo una sensación y no significa que esté ocurriendo.
Miedo a perder el control.
Hay personas que tienen miedo a sus pensamientos intrusivos. Sin embargo hay otras que tienen miedo a perder el control de su mente, a que esto siga así siempre.
Cuando sientes que has perdido el control de tus pensamientos puede que te esté afectando más de lo que te gustaría.
Puede que hayas dejado de salir o de ir a ciertos sitios.
Es posible que hayas cogido miedo a momentos cotidianos como la noche.
En este momento, más que nunca, estás necesitando seguridad y confianza.
Sin embargo, cuanto más miedo te da perder el control y que tu mente te juegue malas pasadas, más ansiedad y miedo tienes.

¿Qué significa perder el control de la mente?
Perder el control de la mente no es tener una enfermedad mental, ni estarse «volviendo loco».
Es haber perdido el control de tus pensamientos, que parecen que van por libre.
Ocurre cuando hay pensamientos desagradables que aparecen una y otra vez en una situación concreta, o en varias.
Es sentir que tus pensamientos, o la posibilidad de que se disparen, está dominando tu vida.
En resumen, perder el control es estar en alerta constante acerca de lo que ocurre dentro de tu mente. Lo que aumenta la ansiedad y acaba aumentando los pensamientos y la velocidad con la que se generan.
Tienes que saber que lo que te pasa no es una pérdida de control, sino un exceso de control.
Lo que mantiene tu miedo.
Hay un bucle que hace que este problema se mantenga.

El problema es que acabar aumentando la alerta de cada uno de los pensamientos que aparecen por tu mente.
Cómo empezar a reducir el miedo a perder el control.
1. Reduce las comprobaciones.
Todos esos gestos que hacer para comprobar si está bien, si estás pensando en lo que tienes que pensar.
El problema no es el pensamiento en sí (que es incómodo), el problema es estar constantemente vigilando si lo que estás pensando es o no correcto.
Las comprobaciones son gasolina para la ansiedad. Intenta no alimentarla.
2. Acepta el funcionamiento de tu mente.
Hemos hablado de que tratar de controlar aumenta los pensamientos.
Porque la cabeza es así de rebelde. Cuanto más tratas de controlarla, más genera esos pensamientos que temes.
Así que deja que como vienen, se vayan. Sé que es difícil, incómodo y doloroso. Pero a veces dejar de luchar es la mejor manera de cuidarte y ganar esta partida.
Deja a mente fluir como un río que arrastra una hoja.
3. Diferencia pensamiento y realidad.
Una cosa es pensarlo, otra muy diferente es que se convierta en algo real.
Pensarlo no lo hace real, ni lo convierte en un deseo o ganas de llevar a cabo una acción.
Recordar esto puede ayudarte a reducir la necesidad de control que ejerces sobre tu cabeza y tus pensamientos.
4. Vuelve al presente.
Cuando sientas que tu cabeza está empezando a jugarte una mala pasada, vuelve al aquí y al ahora.
Si estabas leyendo, respira y vuelve al libro.
Si estabas en una conversación, concéntrate en lo que la otra persona te está diciendo.
Es el momento de estar presente en lo que pasa fuera y no solo en lo que ocurre dentro de ti.

5. Pide ayuda si lo necesitas.
Tanto a tus personas de confianza como a un profesional de la salud mental.
Recuerda que la ansiedad estás más relacionada con la forma en la que te relacionas con tus pensamientos, que con lo que realmente ocurre.
Toca recuperar la confianza en tu mente y sentir que funciona correctamente, a pesar de que pueda generar pensamientos raros. Y esto no siempre se hace en solitario.
Sé que da vergüenza, que cuesta dar el paso de pedir ayuda, pero aquí puedes solicitar una simple llamada informativa para que te expliquemos la manera en la que podemos ayudarte y acompañarte.
Tener miedo a perder el control de la mente no significa que estés al borde de nada. Significa que estás cansado, en alerta y tratando de protegerte.