Autoconocimiento: ese gran desconocido.

Esa tarea pendiente que todas las personas del mundo tenemos, pero que pocas personas te enseñan a ejecutar.

Y es que el autoconocimiento es complejo: ¿Cuándo llegas a saber completamente quién eres?

Autoconocimiento: ¿Qué es realmente?

No sé si te ha ocurrido alguna vez que te has descubierto viviendo en automático. Ese momento en el que dices que sí, cuando realmente quieres decir que no.

Te topas con la realidad de no saber lo que quieres, lo que te gusta… Puede que incluso sientas que has dejado de disfrutar de aquello que siempre has disfrutado.

Y entonces aparece ese vídeo, ese mensaje, esa personas en redes sociales que te dice que lo que realmente te pasa es que no te conoces del todo.

Y tu cabeza empieza a rondar esa idea de «¿Y si no me conozco tanto como creía?»

Todo esto no es una señal de haberte equivocado. Más bien una alarma interna de que necesitas hacer algo diferente a lo que venías haciendo.

Parece que a medida que creces la vida tendría que ir dando las respuestas a todas las preguntas que te hacías cuando eras más joven. Como si el simple hecho de vivir fuese una manera de encontrar todas las respuestas de la vida.

Sin embargo, nadie te cuenta que la edad viene cargada de cambios. Que los años pasan y con ellos tu interior va modificándose, tu identidad cambia.

Por eso es importante tener claro que nadie llega nunca a conocerse al 100%

Estás en cambio constante y, por tanto, el autoconocimiento es una actividad que haces durante toda tu vida.

¿Entonces cómo me conozco a mí mismo?

La realidad es que no necesitas conocer el 100% de ti para empezar a vivir con calma.

Lo que necesitas es conectar contigo y empezar a descubrir parte de ti que te ayuden a vivir en coherencia con quién eres, con lo que quieres y con lo que a día de hoy te define.

Respetando y teniendo en cuenta que todo esto puede cambiar o ser diferente a lo que siempre ha querido.

El cambio puede ser abrumador, generarte confusión y malestar. Pero es parte de la vida y, como tal, hay que aceptarlo como algo inevitable y necesario.

3 formas de autoconocimiento.

Siempre hay un lugar por el que empezar. Así que hoy quiero dejarte 3 estrategias prácticas de autoconocimiento que podrían resultarte útiles.

Es solo el principio, la punta del iceberg. Pero creo que puede ayudarte a resolver esa duda que te atormenta: ¿Quién soy?

1. Para conocerse, hay que pasar tiempo con uno mismo.

A las personas las conoces pasando tiempo con ellas. A ti, también.

Así que el primer paso es aprender a estar contigo a solas. Sin distractores como el móvil, las series, los libros, etc.

Tienes que aguantarte y ver las parte de ti que te gustan, y las que no tanto.

Solo así podrás detectar tus automatismos.

Esas respuestas automáticas que das, esos planes a los que te sumas sin pensar aunque no disfrutes.

Al principio tu cabeza puede resultar abrumadora, pero te aseguro que con práctica y espacio puede ser tu mejor aliada.

2. Escucha tus contradicciones.

No se puede ser perfecto. Lo sabes, pero no lo aceptas.

Sigues luchando con la idea de hacer todo bien, siempre congruente y sin errores.

Esas emociones que te despiertan tus contradicciones no son para castigarte. Más bien para avisarte de que toca hacer algo diferente.

Cuando quieres hacer deporte, pero eliges quedarte en el sofá.

Cuando quieres cuidarte, pero pides comida a domicilio todas las noches.

Cada vez que quieres avanzar, pero eliges quedarte quieto.

Puede que todo esté relacionado con dificultades, heridas u otros motivos que no te permiten dar el paso hacia delante, hacia donde quieres darlo.

3. Ten en cuenta a tu cuerpo y tus emociones.

Si prestas atención, el cuerpo da mucha más información de la que piensas.

La cabeza tiene en cuenta tus creencias y aprendizajes de toda una vida. Lo que crees que es correcto o incorrecto.

El cuerpo habla de lo que deseas, quieres o anhelas.

Escucha tu cuerpo, porque tiene la capacidad de reflejar tus emociones y mandarte avisos sobre lo que realmente quieres.

Por ejemplo, si te pones a trabajar horas y horas sin despegarte del ordenador, pero al final del día sientes que no te queda energía, ganas de nada y tu cuerpo está como de «bajón» quizá es porque estás descuidando otras áreas importantes para ti.

La cabeza te dijo que cumplieras con tu responsabilidad y tu cuerpo te dice que ese no es el camino. Bueno, si quieres acabar apático y deprimido sí que lo es.

Autoconocimiento: no lo hagas solo.

Quizá ya has intentado entenderte por tu cuenta. Has leído, has reflexionado, has probado a cambiar algunos hábitos… pero llega un punto en el que sientes que das vueltas en círculos.

Conocerte sin acompañamiento es como intentar cortarte el pelo tú mismo con dos espejos y mala iluminación: ves partes, pero no ves todo. Y las zonas que más te afectan son, precisamente, las que no puedes observar.

Se tratan de estrategias que has desarrollado para defenderte de lo que te hace daño.

Hay patrones que se construyeron hace años.
Heridas que ni recuerdas.
Miedos que se disfrazan de racionalidad.
Necesidades que nunca reconociste porque nadie te enseñó a hacerlo.

Y ahí es donde la terapia no solo ayuda: transforma.

Si estás en búsqueda, no tienes por qué hacerlo solo.

Si has llegado hasta aquí, estás en un punto importante. No porque “te falte algo”, sino porque estás listo para dejar de funcionar en automático. Estás empezando a querer entenderte de verdad, sin máscaras, sin ruido, sin excusas.

Y eso, aunque puedas iniciarlo solo, no tienes por qué recorrerlo solo.

En Serene Psicología acompañamos a  personas que quieren vivir con más coherencia, más calma, más claridad y más autenticidad.

Que están cansadas de no entender por qué reaccionan como reaccionan.

Que sienten que ha llegado el momento de conocerse sin filtros.

La terapia no es para quienes están rotos. Es para quienes están listos.

Listos para mirar hacia dentro con alguien que guía, sostiene y da sentido a lo que descubres.

Si lo que has leído resuena contigo, este es tu siguiente paso

Puedes empezar tu proceso de autoconocimiento hoy.
Aquí. Con nosotras.

No es cuestión de llegar a conocerte al 100%.
Es cuestión de empezar a vivir desde el lugar donde por fin te reconoces.