Vive sin ansiedad en un mundo con unicornios mientras os tomáis un café juntos.

¿Te lo imaginas? Yo tampoco.

La idea de “vivir sin ansiedad” suena preciosa, pero no existe. Y no porque tú hagas algo mal, sino porque tu cuerpo viene de serie con un sistema de alarma incorporado. Sin él, no habríamos sobrevivido ni dos minutos como especie.

La ansiedad no es el enemigo: es un mensajero. Lo que pasa es que a veces aparece como ese mensajero que toca el timbre 17 veces seguidas “por si no lo has oído” o porque no le estás haciendo caso.

Aunque no pueda ayudarte a cómo vivir sin ansiedad, puedo ayudarte a reducirla y ver si existe alguna fórmula para convivir con ella.

Vive sin ansiedad o mejor vive con ella moderadamente.

La ansiedad es una señal.

Cada vez que tu cuerpo se activa: palpitaciones, respiración entrecortada, pensamientos más rápidos que un buscador de internet, etc. lo que está haciendo es avisarte de un posible peligro.

El problema no está en sentir ansiedad, aunque lo creas. El verdadero problema es cuando ese sistema de alerta se vuelve demasiado sensible y salta a la mínima.

El objetivo es aprender a regular esa alarma y aprender cuándo hacerle caso, por qué salta en todo momento y qué puedes hacer para apagarla cuando no te da información suficiente.

Empezando a domesticar tu ansiedad…

Lo importante no es obligar a tu cuerpo a que viva sin ansiedad, lo importante es aprender donde colocar esa energía excesiva que tienes.

Veamos algunas prácticas que pueden ayudarte si sientes que tienes una ansiedad desmedida.

Revisa cuanta cafeína o derivados tomas al día.

Parece fácil, pero te aseguro que no lo es.

Si estás pasando por una época de ansiedad intensa, con elevada energía en tu cuerpo, taquicardias, o te notas muy acelerado, revisa el número de bebidas con cafeína que tomas.

Algo sencillo por donde empezar.

Si solo tomas uno, deja de tomarlo. Cambiálo por infusiones o agua fría, no cambies el café por el té u otras bebidas azucaradas y con cafeína.

Aprende a reconocerla.

Quizá lo de «vive sin ansiedad» no sea un objetivo realista.

Pero puedes aprender a reconocer en tu cuerpo niveles de ansiedad más bajos para intervenir antes de que se acumule y explote.

Además, cuando reconoces la ansiedad reduces la incertidumbre y la ansiedad que eso genera.

Nombrarla tiene un efecto positivo en ti, aunque parezca un paso pequeño.

Aprende a frenar tu cuerpo.

En momentos de ansiedad elevada, puedes ayudar a frenar el bucle de tu cuerpo.

Por ejemplo, con una ducha fría o un hielo.

Si esto es imposible, tomando aire frío en la calle (si es invierno) o tomando agua muy fría.

El frío hace que el cuerpo corte el bucle de ansiedad en el que puede haber entrado.

Cuida los básicos.

No puedes llegar a una regulación emocional óptima si no le das a tu cerebro los minimos.

Aliméntate bien, con nutrientes de calidad.

Duerme las horas que hay que dormir, que seas capaz de funcionar con 5h de sueño no quiere decir que solo necesites eso. Dedica a dormir el tiempo que tu cuerpo necesita al día (7h-8h).

Ten una rutina estable, en la medida de lo posible. Trata de tener rutinas estables y que siempre respeten los tiempo de sueño y de comidas.

Compártelo.

Habla con quien pueda entenderte, te sorprendería la de personas te tu entorno que han podido pasar por algo similar.

Hablarlo puede ayudarte a ti y, ¿quién sabe? quizá a alguien más que pueda estar pasando por lo mismo.

Dicen que mal de muchos, consuelo de todos. Y así es.

Saber que no eres la única persona a la que le ocurre esto alivia mucho el malestar.

Te recuerdo que…

La ansiedad no es un signo de debilidad, ni de una generación de cristal como dicen por ahí fuera.

La ansiedad es una emoción y no hay nada más humano que eso.

La ansiedad no define tus capacidades pero esa idea de «vive sin ansiedad» si que lo hace. Porque el tiempo que dedicar a tratar de no sentirla, a luchar contra ella, es tiempo que gastas y que te pierdes.

Recuerda que esta emoción es una manera de tu cuerpo de avisarte que algo está pasando. Por mucho que la ignores, si no cambias nada no se va a reducir.

Ha llegado el momento de pararte a pensar si hay algo que puedes cambiar en tu vida.

Busca ayuda si lo necesita.

En Serene Psicología acompañamos a personas como tú todos los días. Personas que sienten que la ansiedad les limita, que viven con el corazón en la garganta o la mente acelerada, y que quieren recuperar la calma, la claridad y la sensación de estar presentes en su propia vida.

Si te ves en esto, estamos a un mensaje de distancia. Da el paso y te ayudo a encontrar el terapeuta perfecto para ti.

Agenda tu llamada informativa con nosotras y empieza a construir una relación más sana con tu ansiedad.


Tu bienestar no tiene por qué esperar.