¿Sientes que tienes apego ansioso y no sabes lidiar con él?

Déjame que te cuente qué significa tener apego ansioso y cuál es la mejor forma para ayudarte.

Si algo me parece importante respecto al apego es que da igual que sea ansioso o evitativo, el apego se puede modificar y puedes cuidarte en el proceso.

El apego ansioso no es una cárcel.

Sé que cuesta no verlo así.

Pero el apego ansioso no es una condena que te ha tocado vivir, es un sistema de alerta que no ha aprendido a diferenciar señales de alerta verdaderas de falsas señales.

Si te castigas por tener este tipo de apego es probable que lo que te ocurra sea que acabes invalidando cualquier emoción desagradable que sientas y desconfíes de ellas.

Recuerda que todas las emociones tienen sentido, ahora nos toca aprender a elegir en cuáles me paro y les hago caso y en qué casos son falsas alarmas.

¿Por qué tengo apego ansioso?

Seguramente por tu historia.

El apego ansioso se crea a partir de vivencias en las que los cuidadores principales han sido ambivalentes. Puede que te haya ocurrido en otro tipo de relaciones a lo largo de tu vida (amistades o parejas).

Tus necesidades emocionales a veces son muy importantes y otras son ignoradas. No pudiendo aprender qué emociones son importantes y cuáles quizá no tanto.

Ahora vives las relaciones desde el miedo, el desbordamiento y la ansiedad (como el propio nombre del apego indica). No sientes calma y tranquilidad cuando se trata de relacionarse, sino una constante alerta como si todas las personas que se acercan a ti fuesen a abandonarte de un momento a otro.

¿Y en las amistades?

Este tipo de apego suele ser muy propio de las relaciones de pareja, donde el abandono se vive con mucho más miedo que en las amistades.

Si a lo largo de tu historia has construido relaciones de amistad sólidas, constantes e incondicionales (con límites); seguramente sientas la amistad como un lugar seguro en el que ser tú misma.

Sin embargo, puede ocurrir que esta no sea tu realidad y entonces las relaciones de amistad despierten en ti unas alarmas que generan niveles de ansiedad elevados y aparentemente incontrolables.

¿Cómo se cambia el apego ansioso?

El apego seguro 100% no existe. Pero todos podemos tener un estilo de apego más seguro.

No tenemos que conformarnos con el tipo de apego que tu cuerpo pone en «automático». Te dejo a continuación pequeños pasos que pueden ayudarte a sentirte más segura en tus relaciones (del tipo que sea).

Valida tus emociones.

Una de las estrategias más habituales que se usan cuando tienes apego ansioso es invalidar y dudar de cualquier emoción que se siente.

Si sientes preocupación, consideras que es excesiva. Si sientes tristeza, es que eres muy sensible. ¡BASTA! 

Las etiquetas como preocupona, sensible, exagerada, etc. no te ayudan ni te cuidan, todo lo contrario. Así que cada vez que te descubras juzgando tus emociones y sensaciones, haz un esfuerzo por parar y atender a las emociones como si fuesen las de una amiga o alguien a quien quieres mucho (seguro que con los demás no haces lo mismo que contigo).

Seguramente en tu entorno haya personas que nos te comprenden, que te juzgan y te invalidan. No son malos, hacen lo que pueden, pero puede que haya que echar un vistazo al tipo de relaciones en las que te apoyas cuando te sientes vulnerable.

Necesitamos convertirte en alguien que cuida tu vulnerabilidad y rodearnos de ese tipo de personas.

Genera espacios en solitario.

Empieza por dedicarte tiempo a ti, en soledad. Actividades de las que disfrutes.

No tienen que ser muy largas, al principio sobre todo. Lo importante es ir integrando que quedarte sola no es malo, no es abandono, ni es peligroso.

Aprender a disfrutar de tu compañía y que esta sea suficiente, sin irte al extremo de no necesitar a nadie. Porque los seres humanos somos animales sociales y necesitamos tener contacto con otros, pero no todo el tiempo.

Se trata de buscar un equilibrio y mostrarle a tu cerebro que eres capaz de estar sola y estar bien.

Reduce las comprobaciones.

¿Qué son las comprobaciones? Cada una de esas acciones que llevas a cabo para reducir la ansiedad y comprobar que las personas te siguen queriendo.

Ese mensajes que mandas, ese esfuerzo extra que haces por estar disponible, etc.

Sí, ya sé que sabes a que me refiero. Al fin y al cabo llevas haciéndolo tanto tiempo que pude que tengas que esforzarte para dejar de hacerlo.

Hazlo poco a poco, no hay que hacerlo de golpe. Pero ha llegado el momento de empezar a entrenarte en tolerar las emociones.

Acepta el amor que quieres, no el que te llega.

Es posible que tu vida amorosa (con todo tipo de vínculos) haya sido escabrosa. Personas que te tratan bien al principio y pronto empiezan a hacerte daño.

Seguramente sientas que te has quedado en relaciones poco estables, ambivalentes y, como se dice coloquialmente, tóxicas.

Te diré que este tipo de personas existen, pero lo importante es no intentar cambiarles. No poner el foco en lograr gustarles tanto que finalmente te elijan. Se trata de elegir tú, de poder decidir el tipo de amor que quieres vivir en tu piel.

No puedes protegerte de que personas dañinas lleguen a tu vida, pero puedes protegerte de quedarte cerca de esas personas. De no intimar cuando ves que no es el tipo de relación que buscas para ti, el que crees merecer. Incluso cuando es el que siempre has tenido, puedes desear y anhelar otro tipo de trato.

¡Elige tú antes de trata de ser elegida!

Convertir un apego ansioso en seguro no es fácil.

Lo tengo claro, cambiar el tipo de apego es un camino largo y cuesta arriba.

Puede que haya patrones de respuesta que no seas capaz de detectar, nadie es objetivo consigo mismas. Si esto puede estar pasándote a ti, puedes buscar ayuda. En Serene Psicología tenemos psicólogas que puedes ayudarte a modificar tus patrones de respuesta para actuar desde un apego más seguro. Contacta aquí.

No tienes que recorrer este camino sola, si lo necesitas, estamos aquí para ayudarte.

¡Buena suerte!