La tolerancia a la frustración es una habilidad que se entrena, aunque implica malestar.
Me gustaría decirte que es fácil y que con dos o tres técnicas podrás aprender a tolerar la frustración, pero no es cierto.
Lo que sí te digo es que es posible, aunque el proceso es un camino cuesta arriba porque implica lo que menos te gusta: FRUSTRARTE.
Tolerancia a la frustración: ¿qué es?
La tolerancia a la frustración es la capacidad que adquieren las personas a lo largo de su vida para sobrellevar con deportividad las cosas que no salen como esperaban.
La vida está llena de frustraciones y eso es una gran faena y una gran noticia.
La faena es que vas a necesitar esta capacidad en tu vida para no sufrir en exceso.
La gran noticia es que existen muchas posibilidades para entrenarte en esta habilidad que tanto te está faltando.
¿Por qué no toleras?
Seguramente la respuesta esté en tu historia.
Déjame que te cuente un ejemplo.
Hace tiempo tuve una paciente muy exitosa en su vida. Era médico y tenía una especialidad de esas que necesitan mucha nota en la oposición. De las primeras en acabarse.
Tenía una buena estabilidad mental, quizá sentía más inseguridad de la que le gustaba, pero nada que le supusiese limitaciones.
Llegó un momento en el que tomó la decisión de tener un hijo. ¡Problema! Aún esforzándose mucho, el embarazo no llegaba.
Se vino abajo. Tuvo que coger una baja. Empezó a tener síntomas propios de una depresión.
¿El motivo? La frustración estaba ganando la partida.
Es normal que en una situación así, como es no lograr un embarazo, la frustración aparezca y sea muy intensa. El problema no está ahí. El problema es cuando lidiar con esa emoción se hace imposible.
Cuando sentir frustración te sumerge en un poso de tristeza y desesperanza que no te permite continuar con tu vida.
¿Por qué le ocurría esto? Porque no se había frustrado nunca. Infancia siendo «la niña buena», adolescencia siendo «la niña buena» y adultez siendo «la mujer perfecta». Con mucho esfuerzo lo había conseguido todo en la vida, incluso las cosas más complicadas…
Menos el embarazo, que no dependía de ella. Que por mucho esfuerzo que pusiera, no aseguraba el éxito.
Puede que este sea tu caso o puede que no. Puede que hayas tenido una infancia con padres sobreprotectores que te han protegido de pasarlo mal y no te has podido entrenar en la frustración, en tolerarla y sobrellevarla.

Y ahora, ¿cómo entreno la tolerancia a la frustración?
Primero de todo sabiendo que requerirá tiempo y no será fácil.
Recuerda que el equipo de psicología de Serene puede ayudarte a hacerlo, acompañarte en el proceso. Puedes pedir tu llamada informativa aquí.
Ahora que eres adulto y ya no dependes de lo que otros hagan o dejen de hacer, es el momento de empezar a hacer cambios.
Haz una lista de las situaciones que te resultan frustrantes en tu día a día o en este momento actual de tu vida.
Piensa en esas pequeñas frustraciones diarias a las que te enfrentas y responde las siguientes preguntas:
- ¿Del 1 al 10, cuánta frustración me produce cada una de las situaciones? Puntúalas.
- ¿Cómo de viable es para mí enfrentarme a esas situaciones?
- ¿Qué nivel de malestar siento cuando me encuentro con cada uno de esos escenarios?
- ¿Cuál me resulta más sencillo de afrontar?
Empieza por esa que consideras más sencilla. Frústrate, vívelo y no hagas nada por sentirte diferente.
Sencillamente siente dentro de ti esa pataleta de niño pequeño que te invade. No es grave, ni infantil. Todas las personas tenemos derecho a tener pequeñas rabietas debidas a la frustración.
No pretendas no sentir malestar.
La frustración va a existir siempre. El objetivo es aprender a lidiar con ello.
Y que, aunque sientas malestar, ese malestar no suponga un conflicto tan grande como para interrumpir tu paz mental y tus tareas diarias.
Ir exponiéndote a lo que te genera frustración te ayudará a tolerarla, sin dejar de sentirla.

Lo que puede ocurrir si evitas sentir frustración.
La frustración tiene un mensaje importante que darte, pero sobretodo te ayuda a aceptar el duelo que puede implicar no lograr algo que quieres.
Si evitar la frustración, ocurre lo mismo que al evitar otras emociones. Se acumulan y acaban saliendo de una manera o de otra.
Así que te recomiendo que te fastidies y aprendas a relacionarte con esta emoción tan incómoda que invade tu cuerpo.
Porque no hacerlo puede tener consecuencias mucho mayores que la incomodidad que sientes en este momento.
La tolerancia a la frustración, como la gestión de cualquier otra emoción, es una herramienta poderosa que permite a largo plazo vivir en paz y aceptación.
¿Necesito ayuda con la tolerancia a la frustración?
Para saber si necesitas ayuda de una profesional para aprender a relacionarte con tu frustración, puedes hacer una llamada a nuestra clínica y le diremos si podemos ayudarte.
Solicita tu llamada aquí.
Puedes valorar si necesitas este tipo de ayuda si sientes que las emociones te invaden y limitan en tu funcionamiento diario. Si, por ejemplo, sientes que no puedes parar de pensar en aquello que no estás consiguiendo.
Si cada vez que te enfrentas a una dificultad, tus emociones no te permiten dormir, comer o continuar con tus obligaciones es hora de pedir ayuda y hacer frente a esta dificultad.
La vida está llena de dificultades y cosas que van a generarte frustración, no vas a poder lograr todo lo que te propones y, por tanto, aprender a aceptar las batallas que quieras luchar es una manera de poder ser libre y no sentir que las emociones dirigen tu vida y tus decisiones.
Recuerda que un profesional de la psicología puede ayudarte y acompañarte en la tolerancia a la frustración.