Aprende como gestionar las emociones en estos sencillos pasos.

En el día a día todas las personas nos enfrentamos a numerosas emociones. Desde la alegría y el entusiasmo hasta la tristeza y la ira, nuestras emociones son una parte integral de nuestra existencia. Sin embargo, gestionarlas de manera efectiva puede ser un desafío.

Para ello, vamos a hacer uso del Modelo de Regulación Emocional de G. Hervás.

Apertura y atención emocional.

Abre tu cuerpo a las experiencias emocionales. Esto quiere decir que escuches tu cuerpo de manera diaria, porque es en él en el que las emociones van a a manifestarse. Existen muchas maneras de prestar atención corporal.

Medita.

Para desarrollar la apertura emocional una forma de hacerlo es meditando. Esta tarea nos ayuda a frenar y prestar atención a nuestras sensaciones corporales. Lo que implica poder reconocer señales emocionales en tu cuerpo, que es el primer paso para poder reconocerlas.

Escaner corporal.

Es una estrategia del Mindfulness para tratar de localizar sensaciones emocionales en el cuerpo. Se trata de hacer un barrido consciente por las diferentes partes de tu cuerpo y localizar si hay alguna manifestación de malestar.

Practica la autoconciencia.

a autoconciencia es la capacidad de observar y comprender nuestras propias emociones. Para desarrollar esta habilidad, es útil realizar una autoevaluación regular. Pregúntate a ti mismo qué estás sintiendo y por qué. Llevar un diario emocional puede ser una herramienta valiosa para este propósito, ya que te permite reflexionar sobre tus emociones y detectar patrones.

Etiquetado emocional

Llamar por su nombre a lo que se siente es una tarea muy importante. Por ejemplo, si todo lo que sientes es culpa o ansiedad es probable que su regulación se te complique. A veces puedes tener muchas dificultades a la hora de poner el nombre correcto a las emociones que estás sintiendo. Por ello, te invito a que simplifiques.

Reduce el vocabulario emocional a las emociones básicas: alegría, tristeza, enfado, asco, sorpresa y miedoFíjate en cual o cuáles son las emociones que más certeras son a la hora de ponerle nombre a esas sensaciones que has atendido en el paso anterior. Con esas seis podemos acercarnos bastante a lo que estamos sintiendo.

En ocasiones, hablar de emociones más complejas como la ansiedad, puede generar muchos problemas en la gestión emocional saludable. Ya que corremos el riesgo de que todo se convierta en ansiedad.

En otras ocasiones puede ser que tiendas a evitar o no querer sentir emociones desagradables. Pero no querer verlas no significa que no existan, simplemente que se van a acumular y acabarán saliendo por algún sitio: en forma de somatización o de intensidad emocional.

Identificar tus emociones es esencial para poder sentirlas.

Aceptación emocional.

En lugar de eso, permítete sentir lo que estás sintiendo sin juzgarte. Las emociones no se eligen ni atienden a la lógica, son emociones y vas a tener que tratarlas como tal. Llegan sin más, en función de las necesidades que tu cuerpo detecta que podrías estar teniendo.

No aceptar las emociones desagradables que sientes es un trabajo totalmente inútil. Es verdad que las emociones a veces se equivocan y aparecen falsas alarmas. Pero antes de analizarlas, hay que aceptarlas y validarlas. Entender que eso que sientes tiene sentido y vas a tener que sentirlo, porque quitarlo de en medio no es una opción.

Deja de luchar contra tus emociones, gestionarlas pasa por aceptarlas y SENTIRLAS.

Una manera de practicar la aceptación emocional es a través de la empatía. Esta habilidad implica no solo ser consciente de nuestras propias emociones, sino también comprender y responder adecuadamente a las emociones de los demás. Practicar la empatía y la comunicación abierta puede mejorar tus relaciones y ayudarte a gestionar tus propias emociones. Trata de ponerte en el lugar de los demás y considera sus sentimientos antes de reaccionar.

Análisis emocional

El análisis emocional es uno de los pasos más importantes para saber cómo gestionar las emociones. Entender de qué te están avisando las emociones es algo importante.

Imagina que las emociones son como el cartero, que trae paquetes de regalos y facturas. Puedes elegir abrir o no los sobres de las facturas, pero vas a tener que pagarlas. Te invito a que trates de mantener una actitud comprensiva ante las emociones. Primero vive la intensidad de las mismas y luego prueba a analizarlas. «¿Qué puedo estar necesitando?»

Haz un diario emocional en el que pongas qué sientes y que ha pasado antes y después. A partir de ello, seguramente puedas ir detectando qué situaciones o días disparan qué emociones. Esta puede ser una manera de entender a tus emociones.

Recuerda que no entienden de lógica, pero sí que tienen sentido. Es decir, tienen un mensaje importante que darte y tu razón tiene que ayudarte a recibirlo.

Modulación emocional.

El último paso que Gonzalo Hervás nos marca es modular las emociones. No eliges lo que piensas ni lo que sientes, solo eliges lo que haces con ello.

No puedes gestionar tus emociones sin haber hecho los pasos anteriores. No sentir no es una buena modulación, porque la modulación pasa por sentir. Cuando sabes qué quiere decirte tu emoción es posible que tengas que poner en marcha algunas de estas herramientas que pueden ayudarte a regular tus emociones de manera saludable.

Establece límites saludables.

Es importante establecer límites saludables tanto en tus relaciones personales como en tu entorno laboral. Aprender a decir «no» cuando es necesario y a priorizar tus propias necesidades puede prevenir el agotamiento emocional. Recuerda que cuidar de ti mismo no es egoísta, sino esencial para tu bienestar.

Busca apoyo social.

No tienes que enfrentar tus emociones solo. Hablar con amigos, familiares o un terapeuta puede proporcionarte perspectivas valiosas y el apoyo emocional que necesitas. No dudes en buscar ayuda profesional si sientes que tus emociones son abrumadoras o si estás lidiando con problemas de salud mental.

Adopta una actitud positiva.

Mantener una actitud positiva no significa ignorar las emociones negativas, sino abordarlas de una manera constructiva. Practicar la gratitud, enfocarte en tus logros y rodearte de personas positivas pueden mejorar tu perspectiva emocional.

Conclusión.

Saber cómo gestionar las emociones es un proceso que requiere práctica y paciencia. Es importante retener el hecho de que para regular algo tienes que sentirlo. Porque no existe la vida sin malestar, aunque sí se puede buscar una vida sin malestar constante ni sufrimiento.

Si crees que la gestión de tus emociones es un problema que te limita y afecta a tu día a día, no dudes en buscar ayuda profesional. En Serene Psicología contamos con un equipo de profesionales que pueden ayudarte.