«No me puedo olvidar de mi ex, no sé porqué»

Esta demanda es muy habitual en nuestra consulta de psicología. Personas como tú y como yo que, en un momento de su vida, sienten que se han quedado enganchadas a una pareja del pasado.

Superar a alguien que fue importante en tu vida no es fácil. Aunque ya no estéis juntos, es normal que sigas pensando en esa persona, que te asalten recuerdos o incluso que te preguntes si tomar la decisión de separarse fue la correcta.

¿Existe la manera de pasar página?

¿Por qué no puedo olvidar a mi ex?

Las relaciones de pareja están compuestas de todo lo que habéis vivido juntos. Pero también de todas las expectativas que se han creado y quedado por el camino.

Romper una relación es decir adiós a lo malo, que no se extraña, pero también a lo bueno: los momentos, los planes de futuro, lo recuerdos compartidos y el vínculo de intimidad que se creó en la relación. Vínculos que dejan huella en vuestras vidas, sobre todo cuando fueron muy significativos para ti.

Muchas veces, no es solo la persona la que extrañas, sino la rutina, la sensación de pertenencia o incluso la idea de lo que podría haber sido.

Hay factores como la idealización de la relación o el miedo a la soledad lo que puede dificultar el proceso de cierre. También influyen los motivos por los que se acabó la relación y las emociones derivadas de la ruptura. Puede ser que haya emociones como la culpa o la vergüenza que sientes que no te dejan avanzar. Puede que haya una serie de conflictos no resueltos o una imposibilidad de romper el contacto con esa persona.

Y puede ser que, aunque cueste admitirlo, haya una parte de ti que no pueda decirle adiós a esa persona. En cuyo caso, sería bueno conocer las razones y buscar ayuda psicológica para superarlo.

¿Qué puede ayudarme a olvidar a mi ex?

Reconoce tus emociones y valídalas.

Echar de menos a tu ex pareja es normal y sobre todo válido. No hay nada que tengas que sentir diferente, porque las emociones no se eligen.

Las relaciones dejan una huella emocional, y cerrar ese capítulo lleva tiempo. Permítete sentir tristeza, nostalgia o incluso enfado. Negar lo que sientes solo alarga el proceso.

Las emociones vienen como vienen, no puedes luchar contra ellas. Apartarlas del camino no vale de nada. A veces hay que pararse a sentirlas para entender qué está pasando o estás necesitando.

Vigila la idealización de la relación.

Es fácil que en duelo caer en la idealización y olvidar los motivos de ruptura. Ninguna relación es perfecta, es bueno recordar las partes buenas sin olvidarse de las malas.

Crear una imagen de tu ex pareja basada solo en los buenos momentos no es justo para ti, ni para esa persona. Genera expectativas que nada ni nadie podría cumplir, ni siquiera tu ex.

¿Realmente esa relación era tan perfecta como es en tu cabeza? Haz una lista de las razones por las que no funcionó; esto puede ayudarte a ver la ruptura desde una perspectiva más equilibrada.

Si es posible, rompe el contacto.

Sé que no siempre es posible. Que a veces hay responsabilidades en común como los hijos. Esto dificulta el duelo, el proceso de reconstrucción.

Sin embargo, es bueno cuidarte en otros aspectos como recontactar con esa persona para hablar de la relación o de la posibilidad de retomar la relación. Deja de mirar las redes sociales de esa persona porque aporta información incompleta y que puede resultar muy dañina.

Prueba a limitar las veces que hablas de tu ex pareja con tus amigos o con otras personas. Seguir teniendo historias nuevas que contar mantiene la relación emocional en nuestra mente. Aunque sea duro y no te apetezca, crear distancia es una manera de cuidarte y proteger tu proceso.

Piensa que el contacto es la forma de reabrir la herida que tratas de sanar.

Crea nuevas rutinas.

Las relaciones de pareja, sobre todo las que son largas, son muchas veces el epicentro de nuestras vidas.

Reconocer que la ruptura deja una rutina y unos ritmos en los que la otra persona sigue presente para ti es el primer paso. Por ejemplo, si cada vez que voy al gimnasio creo que me lo puedo encontrar porque siempre íbamos a esta hora juntos es posible que te esté descuidando ir a esa hora a ese gimnasio.

Una relación deja hábitos y rutinas que ahora sientes como un hueco en tu vida. En lugar de centrarte en lo que perdiste, busca cosas que te llenen. Retoma hobbies que dejaste, sal con amigos, o atrévete a probar algo nuevo. Este es el momento perfecto para reencontrarte contigo.

Evita comparaciones.

Sobre todo cuando hay idelización. Las comparaciones son humanas, aunque también odiosas.

Ten en cuenta que tu recuerdo del pasado está sesgado y carente de la emocionalidad negativa que sí aparecía en la relación. Así que no te dejes llevar por esas comparaciones.

Cuando hay idealización es difícil que nadie te convenza. Ten en cuenta que cada relación y persona son únicas. Si ocurriese lo mismo que con tu ex pareja, podría acabar igual. No existen dos personas iguales ni, por tanto, dos relaciones comparables.

Cada una es distinta a su manera. Que nunca vayas a encontrar a alguien como tu ex pareja no significa que no puedas conocer personas con las que crear nuevas formas de vivir las relaciones.

Cuando el pasado pesa demasiado.

Si, a pesar de intentarlo, sientes que los recuerdos de tu ex te dominan, que no puedes seguir adelante o que el dolor te bloquea, pedir ayuda psicológica puede ser una excelente opción. Hablar con una profesional del equipo te permitirá entender mejor tus emociones, identificar patrones que te afectan y trabajar en construir una nueva etapa de tu vida.

Sabemos que no poder olvidar a tu ex es una sensación abrumadora y desesperanzadora.

Recuerda, tu vida no se detuvo con esa relación. Aunque ahora no lo parezca, el futuro te reserva muchas más experiencias, aprendizajes y oportunidades para volver a ser feliz.

El primer paso es saber que mereces que te pasen cosas buenas. ¿Te animas? ❤️