La gestión de la ansiedad es un reto al que muchas personas os enfrentáis a diario. La ansiedad puede haberse convertido en una emoción que te acompaña cada día, lo que puede resultar frustante y agotador.
Desde Serene Psicología queremos ofrecerte una serie de estrategias prácticas que te pueden ayudar a relacionarte con esta emoción. Pero recuerda que si no sabes las causas o la gestión de esta emoción te está limitando en tu día a día, existen profesionales de la psicología que podemos ayudarte. No dudes en ponerte en contacto con nosotras si crees que podríamos ayudarte con tu ansiedad.
¿Por qué siento ansiedad?
La ansiedad puede surgir por diferentes razones y, en muchos casos, estas razones están ligadas a situaciones y pensamientos que te abruman. Algunas de las causas más habituales por las que se siente ansiedad son las siguientes. Recuerda que tu ansiedad puede venir derivado de uno, varios o ninguno de estos motivos. Pensar sobre ello puede ayudarte a entender un poco mejor tu emoción.
1. Estrés laboral o académico: Las exigencias en el trabajo o los estudios pueden ser exageradas. Plazos ajustados, cargas de trabajo excesivas o la presión por rendir bien pueden desencadenar sensaciones de ansiedad.
2. Problemas personales o familiares: Las tensiones en las relaciones personales, como conflictos con la pareja, problemas familiares o la pérdida de un ser querido, son situaciones que frecuentemente generan preocupación y ansiedad.
3. Preocupaciones económicas: Las dificultades financieras, como el desempleo, deudas o incertidumbre sobre el futuro económico, son una fuente común de ansiedad.
4. Miedo a lo desconocido: La incertidumbre sobre el futuro o enfrentar situaciones nuevas y desconocidas, como mudarse a una nueva ciudad o comenzar un nuevo trabajo, puede generar ansiedad. Los seres humanos nos movemos mal si no tenemos una sensación de control, debido a la inseguridad que esto produce.
5. Expectativas autoimpuestas: A veces, la ansiedad proviene de la presión que te impones a ti mismo para cumplir con expectativas elevadas o perfeccionistas, lo que puede hacer que te sientas constantemente en deuda contigo mismo. La autoexigencia es una fuente de ansiedad muy común.
6. Cambios importantes en la vida: Transiciones significativas, como casarse, tener un hijo, cambiar de trabajo o jubilarse, aunque positivas, pueden desencadenar sentimientos de ansiedad debido a la adaptación que requieren. Las situaciones que requieren una adaptación a algo novedoso son un motivo válido para sentir ansiedad y, muchas veces, requiere un acompañamiento psicológico.
7. Problemas de salud: Tanto las preocupaciones sobre tu propia salud como la de un ser querido pueden generar ansiedad, especialmente cuando se enfrenta a diagnósticos o tratamientos inciertos.
8. Experiencias traumáticas: Haber vivido un evento traumático, como un accidente, una agresión o un desastre natural, puede causar ansiedad prolongada, que puede manifestarse como ataques de pánico o trastorno de estrés postraumático.
9. Estilo de vida: Hábitos poco saludables, como una mala alimentación, falta de ejercicio, consumo excesivo de cafeína o alcohol, o privación del sueño, pueden aumentar la susceptibilidad a la ansiedad. Tener dificultades en el autocuidado y no saber priorizarte es una fuente de emociones desagradables muy desbordantes.
Entender qué está causando tu ansiedad es el primer paso para aprender a gestionarla. Cada persona es diferente, y lo que genera ansiedad en una puede no afectar de la misma manera a otra. Por eso, es importante escuchar tu cuerpo y tu mente para identificar y abordar las fuentes de tu malestar.

Herramientas para la gestión la ansiedad.
1. Reconoce tus pensamientos: Enfrentar la ansiedad comienza por ser consciente de tus pensamientos y cómo te afectan. Tómate un momento para identificar qué es lo que te está generando preocupación y por qué. Muchos de los pensamiento que te asaltan pueden ser autocríticos o catastrofistas, no luches contra ellos. Reconocerlos puede ser suficiente.
2. Practica la respiración profunda: La respiración es una herramienta poderosa para calmarte. Dedica unos minutos al día para respirar lenta y profundamente. Inhala contando hasta cuatro, sostén el aire otros cuatro segundos y exhala en otros cuatro. Repite este ciclo varias veces. No trates de usar la respiración en los picos de ansiedad que te asaltan, practica en momentos de calma para bajar el nivel basal de activación. ¡La práctica hace al maestro!
3. Establece rutinas saludables: Mantener una rutina diaria puede proporcionarte estructura y previsibilidad, lo cual puede reducir la ansiedad. Intenta establecer horarios regulares para comer, dormir y realizar actividades físicas. Tener rutinas aporta cierto control sobre la vida. Si implica actividades que sean beneficiosas para tu salud mental, tus niveles basales de ansiedad se reducirán.
4. Limita la exposición a fuentes de estrés: A veces, la ansiedad puede estar relacionada con la sobreexposición a situaciones estresantes, como noticias negativas o redes sociales. Establece límites claros y reduce el tiempo que pasas consumiendo información que te cause preocupación. En tu tiempo libre consume aquellas informaciones que te cuidan, no las que te perjudican.
5. Practica la atención plena (mindfulness): La atención plena puede ayudarte a mantenerte en el presente y reducir la preocupación por el futuro. Dedica unos minutos al día a meditar o simplemente a estar consciente de tus sensaciones y pensamientos sin juzgarlos.
6. Busca apoyo social: Hablar con amigos, familiares o un profesional puede ayudarte a sentirte comprendido y apoyado. No tengas miedo de pedir ayuda cuando lo necesites. Recuerda que eres un animal social, como yo, y que sentirte en una comunidad que te hace sentir seguridad es el mejor antídoto para el malestar.
7. Establece metas alcanzables: A veces, la ansiedad surge cuando nos sentimos abrumados por expectativas poco realistas. Divide tus metas en pasos pequeños y alcanzables, y celebra cada logro.
8. Aprende a decir «no»: A veces, aceptamos más responsabilidades de las que podemos manejar, lo cual puede generar ansiedad. Aprende a establecer límites y decir «no» cuando sea necesario. Es importante que analices tu entorno y valores si las personas que te rodean y acompañan son capaces de respetar los límites que estableces.
9. Sé amable contigo mismo: La autocrítica puede aumentar la ansiedad. En lugar de eso, practica la autocompasión y trata de ser amable contigo mismo como lo serías con un amigo en situación similar. El diálogo interno que mantienes contigo cada día va haciendo mella y acaba afectando a tu salud mental. Si te repites muchas veces lo mal que lo haces es posible que acabes por créetelo.

Recuerda que la ansiedad es una experiencia común y manejable. Con paciencia y práctica, puedes aprender a gestionarla y mantener tu bienestar emocional. Si sientes que la ansiedad interfiere significativamente en tu vida diaria, considera buscar la ayuda de un profesional de la salud mental.