“Me quiero separar, pero tengo hijos. No sé por dónde empezar ni cómo hacerlo. A veces incluso me pregunto si será peor para los niños separarme que seguir con mi pareja.”
Decidir separarte no es algo así de sencillo. Hay muchos factores que entran en juego: el miedo a equivocarse, el tiempo que habéis pasado en pareja, los buenos momentos y un sinfín de pensamientos que acuden a tu cabeza y dificultan tomar esta decisión. Sin embargo, hay algo que todos los padres en esta situación tienen como factor limitante: los hijos.

Me voy a separar, ¿qué pasará con mis hijos?
Cuando una pareja se separa, supone un cambio para los hijos. Estos están habituados a convivir en familia y a tener una pareja de adultos al cargo en casa. Las separaciones no tienen un efecto negativo en sí mismo en los hijos.
El problema no es la separación en sí misma, sino la manera en la que nos separamos. Este hecho va a suponer un cambio para los niños y, por tanto, va a conllevar una serie de emociones desagradables en las que es muy importante acompañar.
¿Qué tengo que tener en cuenta a la hora de separarme si tengo hijos?
Separarse nunca es fácil. Por mucho que ahora mismo las cosas hayan llegado un punto de no retorno con tu pareja, hubo un tiempo en el que decidisteis entrelazar vuestros caminos.
Vuestro(s) hijo(s) forman parte de vuestro sistema familiar. A la hora de separase hay algunas cosas que tenemos que tener en cuenta.
- Comunicarles la decisión: hay que adaptar la noticia a la edad que tienen los menores. Es importante no entrar en detalles que no les corresponden. El motivo por el que os vais a separar es algo que forma parte de la intimidad de la pareja, no tienen que saberlo los hijos. Ambos miembros sois, seguramente, sus figuras de referencia. No permitáis que tomen partido por uno de los dos cuando les contéis la noticia.
Comunicar la decisión cuando sea segura, si todavía hay dudas acerca de qué hacer con vuestra relación será bueno que no confundáis a los niños.
- Abrid un espacio para las dudas: seguramente a medida que pasa el tiempo, los menores tengan algunas dudas a resolver. Ofreced la posibilidad de que puedan preguntaros aquello que necesitan saber. Hay preguntas que pueden ser complicadas de responder: una pueden ser los motivos de la separación. Les podemos decir la verdad, sin juzgar ni castigar a la otra persona o podemos acordar un motivo que el niño pueda entender según su edad.
Por ejemplo; si el motivo de la separación es una infidelidad, según la edad del niño, podemos darles una explicación sincera sin incluir un juicio hacia la otra persona.
- Poder dar predicibilidad: sería bueno que antes de contarles que os separáis, hayáis podido hablar de cómo vais a organizaros a partir de ahora. Puede que hayáis decido quién de los dos se va de casa y cuando, cuánto tiempo pasarán con cada uno de vosotros, etc. Todo aquello que os haya dado tiempo a hablar y acordar, será bueno que podáis trasmitírselo a ellos.
- No les hagáis elegir: hay decisiones respecto a ellos que son difíciles de tomar. Desde esta dificultad como adultos, podemos delegar la decisión a los hijos. Si vosotros no habéis podido hacerlo, es posible que ellos tampoco. No dejéis decisiones importantes a su juicio, sobre todo si implican elegir entre uno u otro de sus progenitores.

Te puedes separar y no dañar a los hijos, es compatible
Esto no significa que a los menores “les dé igual”. Esto es un cambio para ellos y van a pasar una época de cambio. Como todos los cambios, necesitarán adaptarse y aparecerán emociones desagradables.
Hay una parte natural de tristeza, enfado o miedo que se despierta en los hijos de padres separados en el momento del cambio. Pero una vez adaptados a la nueva situación, pueden llegar a ser tan felices como cuando estabais juntos.
Es importante no meterles en medio de discusiones y emociones adultas. Darles prioridad y permitirles pasar por su proceso emocional es lo mejor que puedes hacer por ellos.
No te olvides de ti.
En todo este proceso tú eres importante. No pasa nada porque estés triste o sientas más enfado que habitualmente. No pasa nada tampoco porque tus hijos lo vean.
Es un momento emocionalmente inestable. Puedes pasar de la seguridad a la duda por momentos, sintiendo que es la mejor y la peor decisión de tu vida. A veces, incluso, necesitamos acompañamiento para entender y manejar este proceso.
Tus hijos no son de plástico. Pueden comprender que sus cuidadores estén tristes o pasándolo mal, pero no van a poder tolerar que critiques a la otra persona de manera constante o que no podáis poneros de acuerdo en lo que les afecta a ellos. Por ello, busca apoyo en otros adultos que puedan comprender la situación y con quienes puedas hablar claramente.
Recuerda que si quieres o estás en proceso de separarte, importan tus hijos e importas tú.
Las separaciones son un momento en el que surgen muchas dudas. Si necesitas resolverlas, estamos a tu disposición para ayudarte.