¿Tienes una madre sobreprotectora? ¿Tu pareja tiene una madre sobreprotectora?
Estás en el lugar correcto porque quiero hablarte de esta realidad que cuesta tanto reconocer y con la que puede resultarte difícil lidiar.
¿Cómo es una madre sobreprotectora?
Empecemos por el principio: aprender a reconocer a una madre sobreprotectora.
¿Cuáles son sus características? Te las cuento:
- Un madre que exige y necesita saber todo el tiempo qué haces o cómo estás.
- Suelen ser personas que sufren más que tú por las cosas que te ocurren.
- Son miedosas y suelen intentar prevenirte de todos los posibles riesgos de la vida. Incluso de aquellos que no percibes como riesgos reales, son peligros para ella.
- Anticipa tus necesidades. No deja tiempo a que pidas ayuda o la necesites, tiende a hacerlo ella primero por ti.
- Tiende a opinar de todo lo que haces y las decisiones que tomas. Sientes que te considera alguien incapaz de tomar sus propias decisiones. Se considera la persona que tiene que decirte aquello que piensa porque «quien bien te quiere te hará llorar» o porque «es tu madre».
- Sientes culpa cuando actúas de manera independiente. Puede que haya enfados o castigos cuando no has tenido en cuenta su opinión o no la has avisado de algo que ocurre en tu vida. Sientes que no te permite ser adulto del todo.
- Sientes que su amor es condicional. Es decir, cuando no actúas como ella espera o como quiere que lo hagas tiende a retirarte su afecto.
Si que quiero que sepas que cada una de estas cosas las hace porque quiere lo mejor para ti. Nunca desde la maldad ni las ganas de hacerte sufrir. Todo lo contrario, lo único que quiere y que busca es protegerte de todo posible sufrimiento que puedas encontrarte en la vida.
Cuando hablamos de una madre sobreprotectora, solemos referirnos a una figura materna que, desde el cariño, el miedo o su propia historia, no tolera la posibilidad de que su(s) hijo(s) sean adultos independientes.
¿Por qué alguien sobreprotege a un adulto?
Te voy a contar algo que ya sabes, aunque a veces se te olvida.
Una madre es madre para siempre.
¿Y qué quiere decir esto?
Que desde que eras una bebé indefenso, vulnerable y dependiente, ella estuvo ahí como adulta para hacerse cargo de tus necesidades.
Ella te ha querido incluso antes de que tú tuvieras conciencia de lo que implica existir en el mundo. Y todo esto lo hace desde ese amor que te profesa, solo que no lo está gestionando bien.
Y es que cuando se tienen hijos no basta con quererles, tenemos que hacer muchas más cosas. Algunas de las cuales implican regular las emociones propias y acompañar al hijo en las suyas.
Es decir, hacer de tripas corazón.
Por desgracia, no todos hemos aprendido a regularnos. Muchos adultos tienen dificultades a la hora de relacionarse con sus propias emociones. Así que también las tienen para lidiar con las emociones de las personas que más quieren en el mundo.
La sobreprotección no parte de la maldad. Parte de una mala gestión emocional y una dificultad para entender que los hijos necesitan vivir ciertas emociones para aprender a relacionarse con ellas.

¿Cómo saber si soy una madre sobreprotectora?
Si sientes que tu forma de actuar con tus criaturas es de sobreprotección, te recomendaría que solicitases cita a un profesional de la psicología para que te ayude a entender de dónde vienen esas actitudes y cómo empezar a cambiarlas.
Creo firmemente que el mero hecho de plantearse esta duda es muy valiente.
No es fácil aprender a reconocer en una misma una forma de maternar que puede no ser la ideal. Ese pensamiento autocrítico puede ser un modelo y un beneficio para tus hijos.
Si te has sentido reconocida en las características iniciales, puede que sea el momento de buscar ayuda para aprender a regularte en esas emociones de miedo que te invaden cuando ves a tus hijos ganar autonomía e independencia.
Ten en cuenta que todas las personas del mundo hemos cometido actos sobreprotectores sobre los hijos. No se trata de haberlo hecho una vez o alguna más. Se trata de que la mayoría de veces, los hijos puedan sentir que no tienen derecho o espacio para pasarlo mal sin sentir culpabilidad por hacerte sentir mal a ti.
Los riesgos de sobreproteger a los hijos.
La sobreprotección no parece tan mala a simple vista.
El hecho de proteger a los hijos del malestar durante su infancia no parece tener grandes consecuencias. Pero las tiene.
Puede que su infancia haya sido feliz, libre de sufrimientos, malestares y frustraciones.
Pero cuando llegan a la edad adulta, esas emociones aparecen y los niños que han sido sobreprotegidos no se sienten eficaces respecto a ellas.
Repentinamente tienen que hacer frente a emociones incómodas y novedosas para ellos, sin haber tenido la oportunidad de entrenarse en la tolerancia de las mismas.
No se trata de dejarles llorar para que aprendan, ni de ponérselo complicado para que se hagan «más fuertes».
Se trata de acompañarles y permitirles entrenarse en las frustraciones que la vida les va poniendo delante, adaptadas a su edad y su capacidad de comprensión.
De esta forma, cuando llegan a ser adultos saben que pueden hacer frente a esas emociones y situaciones. Porque lo han ido haciendo poco a poco y ganando la práctica que esas situaciones requieren.
A veces, queriendo protegerles acabamos desprotegiéndoles.
¿Por qué? Porque el mundo en que vivimos es el que es. Y quitarles el entrenamiento genera problemas de autoeficacia y autoestima.
¿Y si es mi pareja quien tiene esa madre?
Si tu pareja tiene una madre sobreprotectora, entiendo el conflicto que esto puede generarte.
Puede que haya llegado el momento de hablar con él o con ella de manera sincera y explicar aquellos aspectos que tocan con tu independencia y que te molestan especialmente.
Lidiar con madres ajenas no es fácil, no suelen tener el estilo al que estamos habituados cada uno de nosotros. Es decir, no se parecen a nuestras madres.
Las suegras pasan a formar parte de nuestras vidas nos guste o no. Pero estamos de acuerdo en que cuando se trata de madres sobreprotectoras su presencia puede ser mayor que la que nos gustaría.
Así que te propongo que pienses en lo que te gustaría decir y compartir con tu pareja, sin filtros. Después lo escribas para hacer una análisis de aquello que te gustaría decirle al respecto y lo que no.
Recuerda que si estás en un momento de desbordamiento, puedes solicitar ayuda psicológica. No soportar la relación con una suegra puede ser algo desolador y muy angustiante para cualquiera.
Puedes solicitar contacto con nosotras aquí.

En resumen,
tener madres sobreprotectoras cerca puede ser un motivo de enfado, angustia e incluso frustración muy fuerte.
También puede ocurrir que haya problemas en las capacidades de afrontamiento al malestar o en tu autoestima, considerándote que eres incapaz de afrontar situaciones que resulten complejas.
Si crees que tener una madre sobreprotectora está afectando a tu salud mental, ha llegado el momento de llamarnos y que valoremos juntos si necesitas ayuda profesional.